Saturday, December 17, 2011

HIGIENE INTESTINAL

Artículos y Noticias de Dietética y Nutriología Ortomolecular y Antienvejecimiento para profesionales de la salud

HIGIENE INTESTINAL

HIGIENE INTESTINAL

SU RELACION CON LA NUTRICION, LA SALUD Y LA ENFERMEDAD

Alvarado, Miguel Leopoldo. HIGIENE INTESTINAL:SU RELACION CON LA NUTRICION, LA SALUD Y LA ENFERMEDAD [Internet]. Versión 12. Knol. 2010 ago 3. Disponible en: http://knol.google.com/k/miguel-leopoldo-alvarado/higiene-intestinal/306dqwqdng39c/41

Este trabajo es una recopilación de las enseñanzas de la doctora Catherine Kousmine, quien dedicó su vida a la investigación de diversos procedimientos naturales y terapéuticas nutricionales para fortalecer la salud, incrementar la vitalidad y la longevidad, y prevenir enfermedades. Todo lo aquí expuesto relata y resume su filosofía y sus recomendaciones para una higiene intestinal.


INTERNATIONAL LUTHERAN UNIVERSITY
SCHOLL OF TRADITIONAL NATUROPATHIC AND NATURAL PHARMACY
HIGIENE INTESTINAL / SU RELACION CON LA NUTRICION, LA SALUD Y LA ENFERMEDAD
Disertación para completar los requisitos del Programa de Grado Universitario del Doctorado en Naturopatía (N.D.)
Miguel Leopoldo Alvarado Saldaña

HIGIENE INTESTINAL / SU RELACION CON LA NUTRICION, LA SALUD Y LA ENFERMEDAD
By Miguel Leopoldo Alvarado Saldaña
A Dissertation Submitted in Partial Fulfillment of the Requirements for the Degree of
Doctor of Naturopathy
International Lutheran University / Scholl of Traditional Naturopathic and Natural Pharmacy
West New York, New Jersey
Febrero, 2010

PREFACIO

Este trabajo es una recopilación de las enseñanzas de la doctora Catherine Kousmine, quien dedicó su vida a la investigación de diversos procedimientos naturales y terapéuticas nutricionales para fortalecer la salud, incrementar la vitalidad y la longevidad, y prevenir enfermedades. Todo lo aquí expuesto relata y resume su filosofía y sus recomendaciones para una higiene intestinal.

INTRODUCCION

De una visión materialista, mecanicista y fragmentaria, durante los últimos años, se ha evolucionado hacia una concepción científica y filosófica integral y holista del ser y del cuerpo humano. Perspectiva que contempla y aborda al humano como un ser bio, psico, social, trascendente, que integra todas sus partes y sus diferentes aspectos en una sola entidad humana e integral, insertada e íntimamente interrelacionada con nuestra biosfera, como un ecosistema en el que interactúan diversas especies de seres vivos, además del hombre, dependiendo unos de otros y de su equilibrio.
Como consecuencia de ésta evolución, la medicina moderna, y en especial la naturopatía y la nutriología ortomolecular han ido confiando cada vez más en los métodos naturales, en las fuerzas curativas naturales e internas del organismo humano, y en sus mecanismos de auto-reparación y autocuración, como primera línea de acción, antes que los medicamentos alópatas.
En este contexto, la ciencia de la salud aplica de manera sistemática las leyes de la naturaleza, de la bioquímica, de la nutrición y de la termodinámica para estimular las fuerzas curativas contenidas en lo más recóndito de las células del cuerpo humano, a escala molecular.  
La naturopatía y la nutriología ortomolecular fundamentan su acción en el principio de la salud holista que mira al hombre como un todo integrado, partiendo del principio de no diagnosticar enfermedades, fragmentando al cuerpo humano en órganos o tejidos determinados, y asilados de sus demás partes. Bajo esta visión holista cada persona es un individuo único, pleno y completo, que actúa a la vez como una totalidad en relación al universo y su entorno circundante. Si nos desviáramos de esta perspectiva, nos conduciríamos por una parte a una total desarmonía y por otra parte, como en la medicina alópata, a considerar incurables diversos padecimientos crónicodegenerativos comunes en la actualidad.
La naturopatía y la nutriología ortomolecular, sostienen que todos los seres vivos son “animados por una fuerza vital” y cuando esta, se perturba, se produce la enfermedad, y cuando se estimula, y equilibra, se produce salud.  
Los síntomas en este contexto, son considerados como manifestaciones del intento del cuerpo por curar una enfermedad, o de avisarnos que el cuerpo en su totalidad está enfermo, en base al principio que establece que no hay enfermedades, sino solo hay enfermos. Los síntomas son en consecuencia, respetados como tales, en contraste con el enfoque de la medicina convencional, que considera a los síntomas como trastornos aislados que es necesario eliminar.  
Es por eso que al presentarse los primeros síntomas, el naturópata y el nutricionista ortomolecular, prescriben programas de limpieza y detoxificación corporal y colónica, una alimentación natural y saludable, junto a un programa de nutrición  óptima utilizando complementos nutritivos, actividad física, masaje e hidroterapia, con el propósito de estimular el flujo de la fuerza vital y los mecanismos de autocuración. 

PAPEL DEL INTESTINO EN LA SALUD

Mientras la delgada membrana del intestino tiene una estructura normal, estamos suficientemente protegidos contra la absorción y reabsorción de microbios, toxinas y sustancias que no han sido completamente digeridas, pero si nos alimentamos mal, esta membrana se torna anormalmente porosa y deja pasar multitud de bacterias, toxinas y materias no digeridas. El hígado, que recibe la sangre, y los ganglios linfáticos, que reciben la linfa intestinal, funcionan a modo de filtros. Si estos órganos funcionan bien, neutralizan los gérmenes y las toxinas sin que suceda nada malo; pero si sus funciones disminuyen o se desequilibran de manera crónica, sobrevienen enfermedades (Dra. Kousmine). 
Es por eso, que la mayoría de los enfermos que padecen patologías de tipo crónicodegenerativo, presentan previamente alteraciones severas y crónicas en sus intestinos, incluso mucho tiempo antes de que se pueda observar y diagnosticar una enfermedad definida.  
Uno de los principales síntomas de este mal funcionamiento previo, suele ser el estreñimiento crónico, que obliga a algunas personas a utilizar cotidianamente laxantes. La finalidad de los laxantes es la de estimular químicamente las membranas intestinales forzándolas a funcionar. Como consecuencia, los músculos de las paredes intestinales se debilitan y se origina una situación de dependencia con el remedio. 
Progresivamente, dichas alteraciones digestivas crónicas alteran la salud. Algunos síntomas pueden ser debidos a la disfunción crónica del tránsito intestinal. Es común que si ya se padecen alteraciones digestivas crónicas, posteriormente se desencadenen patologías tales como fatiga crónica, insomnio, problemas nerviosos y mentales, dolores menstruales y artritis, además de otros.
A largo plazo, la disfunción del tránsito intestinal puede incluso desencadenar enfermedades muy graves como cardiopatías, cáncer, reumatismo y artritis degenerativa, degeneración del sistema nervioso, hepática o renal.
Cuando una persona se alimenta correctamente, se nutre óptimamente, practica hábitos de vida sana y realiza actividad física adecuada, mantendrá un intestino sano que funcionara apropiadamente y mantendrá una permeabilidad adecuada que permitirá la absorción de los nutrientes e impedirá  la asimilación de microorganismos y toxinas.  
Pero debido a la degradación de nuestros alimentos, del medio ambiente, y a la inactividad física, en la actualidad existen pocas personas con un tracto intestinal sano y normal, siendo esta, la causa común y subyacente de la disminución de la vitalidad, de la decadencia física y mental que observamos las poblaciones de todo el mundo y de las epidemias modernas.
En algunos casos leves, puede bastar con reiniciar un régimen de vida sana, una alimentación natural y una nutrición óptima para recuperar el buen funcionamiento intestinal. En casos avanzados será necesario recurrir a algunas prácticas de limpieza colónica como los que vamos a describir a continuación, y/o a algunos otros procedimientos naturales no descritos en este trabajo.

LA SALUD Y ENFERMEDAD

La organización Mundial de la Salud (O.M.S.) define la salud como “un estado completo de bienestar físico, mental y social; no solamente ausencia de enfermedad o invalidez”. Indudablemente el  estar sano es un estado de bienestar, superior al de no estar enfermo y en la cama, lo que involucra al ser completo. Sin embargo desde una visión más completa e integral, siendo el humano, un ser bio-psico-social-transcendente, una visión holista de salud, involucra a estos cuatro aspectos fundamentales. Si uno de estos aspectos, falla, o se deteriora, sobreviene el desequilibrio y la enfermedad.
En la actualidad frecuentemente se cuestiona si nuestra concepción moderna sobre salud es correcta y si existe algún prototipo de hombre sano que corresponda a un estado de salud, verdadera, integral y completa, que abarque los cuatro aspectos mencionados. 
La doctora Catherine Kousmine (creadora de la Fundación Medica Kousmine, en la cual colaboran actualmente cientos de médicos europeos, investigando sobre la salud y la enfermedad humana), ha recapitulado las conclusiones de McCarrison y relata: “Varios años de investigación llevaron a McCarrison a preguntarse ¿Qué era la salud?... Entonces recordó a los hunzas (pueblo de 10,000 habitantes distribuidos en cinco tribus que viven en el Himalaya, en el extremo norte de Pakistán). Este pueblo muestra un estado de vitalidad y de ánimo sinigual, siempre tendiente a la risa jubilosa, aun en periodos de frio, hambre y privaciones. No presenta señal alguna de irritabilidad, de ansiedad, ni impaciencia, y son conciliadores. Las enfermedades mentales son desconocidas entre ellos. Se encuentran exentos de enfermedades crónicas y su sistema defensivo se opone poderosamente a los agentes infecciosos. Algunos ligeros y pasajeros accesos de fiebres son todos sus padecimientos. La vejez no debilita su visión, ni su audición, sus dientes se conservan intactos, su corazones continua siendo capaz de intensos esfuerzos. La vida solo se extingue a una edad avanzada cercana a los 120 años, su muerte es semejante a una llama apacible que toca suavemente su fin. Los hombres procrean hasta los 75 años, y se puede observar a muchos centenarios labrar sus campos. La capacidad de los hunzas para el esfuerzo es notable. Ni la fatiga, ni el miedo dan la impresión de existir en ellos. Para los hunzas, recorrer 230 kilómetros en forma continua no representa nada extraordinario, ni ocasiona fatiga visible”. 
McCarrison se trasladó  a vivir y convivir durante 10 años al valle hunza, para estudiar e investigar la razón de su extraordinaria salud física y mental. De sus investigaciones se puede deducir que la verdadera salud humana y lo que en el mundo moderno consideramos como salud, existe una gran diferencia con multiples estados intermedios, dice la doctora Kousmine y agrega: “si la salud de los hunzas representa la norma para el género humano, lo que llamamos de esa manera, no corresponde la salud verdadera. Lo que consideramos usualmente como salud, es solo un promedio de quienes no se consideran enfermos, un dato estadístico, o un estado variable en constante descenso en la actualidad.  
Tras un estudio exhaustivo de todos los factores y variables capaces de influir en el estado de salud de los hunzas tales como raza y herencia genética, higiene, alimentación, actividad física, y diversos factores medioambientales, McCarrison concluyó que el elemento causal, decisivo y fundamental de la extraordinaria salud, vitalidad y longevidad de los hunzas, es su alimentación, determinando que este es el factor clave.  
Regresando a Inglaterra, McCarrison verificó sus conclusiones realizando estudios con ratas. Dio a 1200 ratas la alimentación típica de los barrios bajos de Londres: pan blanco, platillos dulces a base de harinas y azucares refinados, confituras, carnes grasosas, conservas,  golosinas, grasas industrializadas, etcétera. Después de un plazo más o menos prolongado, encontró  que en los animalitos se producían casi todas las enfermedades, malestares, síntomas y trastornos del comportamiento que existían en el hombre de las poblaciones modernas y “civilizadas”. Las ratas sometidas a la influencia de un régimen de alimentación urbana, se volvían progresivamente más irritables, agitadas h agresivas. Algunos animalitos terminaron por devorarse entre sí. En contraparte, a otro grupo de ratas les suministro una alimentación que equivaldría a la típica dieta hunza, manteniéndolas exentas de enfermedades, reinando entre ellas la armonía, la paz y el entendimiento.  
Desde ese entonces, a lo largo del siglo XX, varios y diversos estudios en diferentes animales y en humanos, han ido confirmando de una manera u otra, las observaciones y conclusiones de McCarrison.  
Los hunzas viven de su propia agricultura y ganadería, han rechazado obstinadamente la importación de alimentos industrializados, se alimentan con exclusividad de productos cultivados en su propio suelo.  Para mantener la calidad y fecundidad de éste, recogen con cuidado los excrementos de hombres y animales, a fin de devolverlos a la tierra, de tal manera, aseguran el ciclo de materia orgánica y mineral, que pasa de la tierra a la planta, de la plana al animal y al hombre, para devolverlo finalmente otra vez a la tierra. Su ganado se alimenta de follaje verde de la región y pasta libremente, en forma espaciosa y natural. “la frugalidad de este pueblo es notable. Su régimen alimentario se compone en esencia de cereales enteros y sin procesar, frutas, y en menor proporción de legumbres. La carne es totalmente magra y limitada, los productos lácteos se usan escasamente. Los cereales que se cultivan en el valle hunza son el mijo, el trigo sarraceno, la cebada y el trigo candeal”…  “Los cereales se conservan en grano, y se muelen a la medida necesaria en molinos de agua, cuya muela inferior de piedra, llamada yacente, es fija”… Su ciclo sueno vigilia transcurre en sincronía con el ciclo natural de luz y obscuridad, recibiendo una abundante cantidad de radiación solar en el día, y durmiendo durante la oscuridad”…  “Una vez al año mantienen un periodo de privación en el que se alimentan de brotes y de plantas jóvenes de sus huertos, y de hiervas silvestres”…  “Este periodo de privación alimentaria, coincide con la época de los grandes trabajos agrícolas y dura hasta el mes de junio”…  “Las caras enflaquecen, las facciones se vuelven angulosas, y sin embargo, las personas se muestran activas, limpias ordenadas, plenas de atenciones, cordiales y gozosas. Esta subalimentación periódica y pasajera, este ayuno relativo, no produce perjuicio alguno en la salud de ese pueblo, sino todo lo contrario”… 
De los expuesto por la doctora Kousmine respecto a las investigaciones y conclusiones de McCarrison, podemos deducir los siguiente: La salud no consiste simplemente en la ausencia de enfermedad, sino como explican los doctores Harvey y Marilyn Diamond: “es un estado óptimo del funcionamiento corporal”…  “una salud robusta, es nuestro estado natural de ser, y la curación es un proceso biológico del cuerpo, no un arte que se practica en el”… por lo tanto “la salud esta libremente al alcance de todos, y depende de nosotros disfrutarla”… “la naturaleza nos ha proporcionado cuanto necesitamos para estar sano o para restablecer nuestra salud”…  “llevar una vida saludable, no es un are que debemos aprender, sino una manera instintiva de vivir a la que debemos regresar”…
En contrapartida… ¿Qué  es la enfermedad?

ENFERMEDAD

Para el naturópata la salud proviene del equilibrio entre las funciones de los órganos, aparatos y sistemas que componen el cuerpo humano, así como de la asimilación y aprovechamiento de los nutrientes para la reparación de las células desgastadas y regeneración de los tejidos, así  como de la  eliminación de residuos, venenos y toxinas, en unas cuantas palabras, de la homeostasis total del organismo.
En contrapartida, la enfermedad surge al perturbarse la homeostasis y el equilibrio entre las diferentes funciones orgánicas, como consecuencia también de insuficiencias nutricionales que impiden la reparación de las células y los tejidos, y como consecuencia de introducción, producción y acumulación, de sustancias toxicas o extrañas al organismo, y la incapacidad para eliminarlas eficientemente. 
Los expertos en este campo explican que para que surja una enfermedad es necesario que exista en primera instancia, una predisposición genética heredada, más uno o varios factores ambientales desencadenantes, entre los cuales pueden destacarse: una alimentación errónea, insuficiencias de nutrientes, deficiente digestión y/o asimilación, higiene inadecuada o insuficiente, actividad física inapropiada, contaminación ambiental, carga excesiva de estrés físico, climático, químico, laboral, familiar o emocional, y estrés oxidativo, factores que en conjunto con otros, constituyen un determinado estilo de vida. Existen otros factores, tal vez más sutiles, pero no menos importantes, que pueden influir de manera determinante en la calidad de la salud y de la vida de una persona, tales como el ambiente afectivo, familiar y social, ciertos patrones de conducta y actitud hacia la vida, como el permanecer alegre o triste, el manifestar o reprimir ciertas emociones comportamientos espontáneos, y el tipo de intensidad de vida espiritual o religiosidad, así como el grado de felicidad y de satisfacción personal.  
Desde un punto de vista puramente químico orgánico, desde el nacimiento hasta la muerte, dice Robert Masson en su Tratado de Naturopatía Practica: “el hombre vierte en sus humores, venenos intestinales (escatol, indol, fenol, ptomaínas, metano, sulfito de hidrogeno, ácido láctico, pirúvico, etcétera) y residuos del metabolismo (urea, ácido úrico, creatina, creatinina, seromucosidades, gas carbónico, etcétera).”… Cuando la producción o introducción de venenos y residuos “llega a ser tan importante que loe emuntorios (órganos eliminatorios: hígado, riñones, piel, pulmones, intestinos), no bastan a su función, la fuerza vital rechaza el auto envenenamiento y crea válvulas de escape de seguridad o enfermedades emuntoriales, con el fin de aportan una ayuda a los emuntorios sobrecargados”…  “si la fuerza vital es intensa, aparecen enfermedades de la piel como sarampión, varicela, etcétera. Cuando la eliminación es violenta y la fiebre que permite quemar los desechos es elevada, eso indica una gran fuerza vial eliminadora”… “si la fuerza vial es menos elevada, la expulsión tomara la forma de acné, eczema, psoriasis, etcétera”… “Los desechos son expulsados por la superficie, pero sin fiebre”… “si la fuerza vital es aún más débil, habrá eliminación por las mucosas: leucorrea, sinusitis, otitis, amigdalitis, bronquitis, etcétera”… “si la fuerza vital es muy baja, no habrá eliminación, los venenos y los residuos no serán expulsados, permanecerán entonces en el organismo, donde en un esfuerzo de salvaguardia, la fuerza vital los depositara en los puntos menos vitales: cavidades, articulaciones (artritis, artrosis), órganos sexuales (quiste, tumor, cáncer), medula ósea (leucemia), sistema nervioso (Parkinson, esclerosis en placas)”… “vemos pues que el problema de salud consiste en evitar el desequilibrio entre la producción y la eliminación de venenos y residuos, de donde resulta la necesidad de conocer cómo puede producirse ese desequilibrio”… “dicho desequilibrio, puede producirse por intoxicación exógena o por intoxicación intestinal”.
Sin embargo, el origen patológico de algunas enfermedades no es tan simple como pudiera parecer, como cuando produce diabetes o una enfermedad cardiovascular, trastornos que se incuban a través de varios años, de sometimiento a una dieta deficiente y a un estilo de vida inadecuado, junto a otros factores desencadenantes. 

LA DIGESTIÓN, LA ASIMILACIÓN Y LA EVACUACIÓN

El mantenimiento de nuestro cuerpo y por lo tanto de nuestra salud, depende no solo de lo que ingerimos, sino de una manera más precisa, de la manera en que nuestro tracto digestivo puede sacar provecho de lo que comemos. Entre nuestro cuerpo y el contenido de nuestro tubo digestivo, tal como sucede entre una planta y el suelo que la alimenta, existe una misma relación fundamental.
El hombre puede adaptarse a raciones alimenticias cuantitativa y cualitativamente muy distintas según las circunstancias. Por ejemplo, en el curso de su célebre expedición en el Polo Norte, en 1894, Nansen y su compañero sobrevivieron varios meses alimentándose solo de carne y grasa de osos polares y focas, siendo este un claro ejemplo de adaptación  temporal a un régimen exclusivamente cárnico, al cual no se encontraban habituados. En el caso de un vegetariano convencido, que elimina por completo la carne de su alimentación, alcanza a tolerar cantidades mayores de legumbres, que las que tolera un hombre acostumbrado a un régimen mixto. Siendo la digestibilidad de los alimentos, la primera condición para su buena utilización por el organismo, no depende solo de su naturaleza, sino también de la habituación del tubo digestivo. En un mismo país, en sus distintas provincias, los hábitos alimenticios son muy diferentes; los platillos regionales a las cuales no se está acostumbrado, pueden provocar indigestión y rechazo por falta de adaptación: un alioli de Marsella, un potaje flamenco a la cerveza, o el pescado seco de los pescadores del norte, no son tolerados por todas las personas.
Para que los alimentos resulten beneficiosos, deben poder ser digeridos y asimilados de la mejor manera posible. Se denomina digestión a la solubilización de los alimentos, vinculada en general con una escisión y una descomposición de las moléculas que lo constituyen. De este modo, el almidón es hidrolizado y convertido en azúcar, las proteínas son degradadas a aminoácidos, y las grasas neutras, son transformadas una parte en glicerol y otra en ácidos grasos. Después de este primer proceso digestivo, es preciso que las moléculas simplificadas, puedan atravesar la pared del tuvo digestivo.
Tanto en la digestión, como en la asimilación, intervienen numerosas enzimas, también denominadas fermentos o diastasas, moléculas de naturaleza proteica, que ejercen una función catalizadora, y aceleradora de las reacciones químicas en general.
Para que un alimento pueda sufrir con facilidad la acción de los jugos y de sus enzimas digestivas, tiene que ser primeramente fragmentado y triturado por la masticación en la boca. En su transcurso queda impregnado de saliva, lo que facilita su digestión, al tiempo que es sometido a la acción de la enzima ptialina, que actúa sobre el almidón y lo convierte en moléculas más pequeñas (dextrinas). Además por vía refleja, la masticación desencadena la secreción de jugos digestivos en el aparato digestivo.
El estómago secreta pepsina, bajo la acción de la cual las proteínas de los alimentos se descomponen en complejos biomoleculares más simples denominados peptonas; las peptonas son disociadas en el intestino en sus partículas elementales, los aminoácidos, los cuales son absorbidos y transportados por la sangre, a partir de los cuales son reconstituidas las proteínas humanas.
El intestino y el páncreas secretan fermentos digestivos (enzimas) que actúan sobre el almidón, las proteínas y las grasas, denominados amilasa, tripsina, lipasa, etcétera, descomponiéndolos en sus elementos más simples. Por último, la bilis, secretada por el hígado en el tubo digestivo, tiene como función emulsionar las grasas y aumentar, duplicándola, la eficacia de las enzimas pancreáticas (amilasa y tripsina). La masa liquida de los jugos digestivos llega a un volumen cotidiano de unos seis litros, o sea, unos dos litros por comida: la de la bilis es de alrededor de un litro por día.
Cuando las moléculas de los alimentos han sido disueltas y sus estructuras simplificadas, pueden entonces atravesar la pared intestinal y quedar a disposición de nuestro organismo para nutrirlo, o dicho de otra forma, para proporcionarle la energía que le es indispensable, y la materia prima para su crecimiento, desarrollo y reparación. Para que todo este proceso de nutrición se desarrolle en forma correcta, es preciso entonces, que en el momento en que comemos, los órganos digestivos secreten enzimas en cantidad suficiente. Ciertas alteraciones de la salud que se deben a una insuficiencia enzimática pueden mejorar con el aporte de fermentos digestivos extraídos de plantas (como papaya, piña, etcétera) o órganos animales (del jugo pancreático).
Pero para que el proceso de digestión y nutrición resulte completo y eficaz, es además deseable que exista armonía entre la velocidad de la digestión y la de transporte de los alimentos a través del tracto digestivo. El estómago desempeña el papel de reservorio, bate los alimentos para someterlos a la acción del jugo gástrico, y luego los evacua gradualmente hacia el intestino delgado. En este, el bolo alimenticio es impulsado en un movimiento pendular de vaivén, que favorece el contacto con los jugos digestivos destinados a transformarlo y con las paredes que deben absorberlo. Estas últimas se encuentran recubiertas de válvulas y de vellosidades, que aumentan en considerable medida la superficie de absorción. Cuando los alimentos han atravesado el intestino delgado, cuya longitud es de unos 7 metros y cuya superficie desarrollada, en general, se calcula en unos 43 metros cuadrados (Policard), los desechos no asimilados penetran en el intestino grueso en forma líquida.
Si el transporte a través del intestino delgado es demasiado rápido, la digestión y la asimilación no tienen tiempo de terminar. Las sustancias no asimiladas penetran en el intestino grueso y se constituyen en sustrato de las bacterias que lo pueblan. Mientras estas se nutren de desechos alimenticios todo va bien. Por el contrario, si a causa de una aceleración del tránsito, una lenificación anormal del proceso de digestión, una ingesta excesiva de alimentos, o una masticación defectuosa, los microorganismos se alimentan en exceso, proliferan indiscriminadamente, se tornan agresivos, ascienden hacia el intestino delgado y dan lugar a fermentaciones anormales, inflamaciones y diarrea.

Las deposiciones

Primero en el estómago y después en el intestino delgado, los alimentos son digeridos (degradados y fraccionados a sus componentes más elementales) y luego absorbidos. Las sustancias que penetran en el intestino grueso, el cual mide alrededor de 1.65 metros, son todavía liquidas. La parte derecha, denominada colon ascendente, contiene restos de alimentos utilizables y celulosa. Los primeros todavía pueden ser absorbidos. En cuando a la celulosa, bajo la acción de las bacterias se degrada en forma parcial en glucosa absorbible. Los microorganismos componentes de la flora bacteriana, abundan en el intestino grueso y sintetizan allí diversas vitaminas útiles para el cuerpo (complejo vitamínico B y vitamina K), y al mismo tiempo desplazan otros microorganismos que pueden resultar perjudiciales.
Al recorrer el colon transverso y luego el colon descendente (a la izquierda del abdomen), se recuperan el agua y una parte de la bilis. Los residuos se concentran en el colon sigmoideo, asa del intestino grueso, que se encuentra por encima del recto y que sirve de reservorio para las deposiciones, las cuales serán evacuadas luego al interior. El mecanismo de concentración de las materias fecales es de una asombrosa precisión. Siendo necesario que el 86 por ciento del agua sea absorbida para que la materia fecal tenga una consistencia normal. Si se absorbe el 88 por ciento del agua, se vuelve demasiado dura, con una absorción del 82 por ciento es demasiado fluida (Kousmine).
La materia fecal normal del hombre debe tener la forma de una salchicha de 4 centímetros de grosor y de 15 a 20 centímetros de longitud. Su color, pardo claro u oscuro, es determinado en esencia por su contenido de pigmentos biliares y en forma accesoria por ciertos alimentos (espinacas, cacao, arándanos, zanahorias, remolachas, etcétera). En el régimen lactovegetariano, el color es más claro; en el régimen carneo, más oscuro. La primera parte del excremento normal presenta abultamientos y el resto es liso; se encuentra revestido de escaso moco transparente. Su color es débil, determinado por la presencia de escatol e indol, sustancias químicas producidas por las bacterias a partir del aminoácido triptófano no asimilado. Un olor fuerte o acido es normal.
En el hombre, tal como en el caballo, el perro, el gato, etcétera, las deposiciones normales, no ensucian el ano al realizar las evacuaciones. Jamás debería hacer falta emplear más de una hoja de papel higiénico para limpiarse, y este último tendría que quedar limpio, o, cuando mucho, recoger rastros de mucus.
Si la alimentación es mixta y la comida principal se torna al mediodía, la evacuación intestinal se hace al día siguiente por la mañana, después del desayuno. De tal manera, hacen falta de 18 a 20 horas para completar el recorrido del tubo digestivo. Solo se emplean de 4 a 5 horas para el tránsito a través del estómago y del intestino delgado, y el resto del tiempo para el trayecto del intestino grueso. Doce horas después de una ingestión de alimentos, los desechos que provienen de estos, comienzan a acumularse en la última parte del intestino grueso. La materia fecal evacuada por la mañana contiene los restos de las tres comidas del día precedente: la segunda parte de la deposición, de menor calibre y más blanda, contiene los residuos de la comida vespertina.
Son raras las personas que tienen dos deposiciones normales por día, tal como son raros aquellos en quienes las deposiciones se mantienen normales y solo son evacuadas cada dos días.
Una deposición normal, se encuentra compuesta principalmente por los residuos de una descamación del epitelio intestinal, por una masa más o menos importante de bacterias y por sustancias de las cuales el organismo se libera por intermedio de la bilis, por el jugo pancreático y por la excreción a través de la mucosa intestinal. Contiene, además, diversas fibras vegetales indigeribles, como celulosa (polímeros de glucosa), hemicelulosa (polímeros de otros azúcares) y lignina, la cual es muy resistente a la acción de las bacterias. Es homogénea, exceptuadas algunas partes duras y no comestibles, tales como el hollejo de las uvas y las cascaras de las almendras, restos vegetales mal masticados, etcétera.
Quienes están sujetos a un ayuno total prolongado continúan efectuado sus deposiciones. Los excrementos se vuelven, sencillamente, menos abundantes y ya no contienen otra cosa que elementos provenientes del propio organismo.
Las deposiciones de la persona que se nutre de alimentos totalmente asimilables (carne, huevos, azúcar, almidón, harina blanca, pan blanco, aceites y grasas, etcétera), tienen la misma composición que las del individuo que ayuna. Solo aumenta la masa de las materias fecales. La celulosa y las otras fibras vegetales acrecientan el volumen de las deposiciones con su presencia y su capacidad de retener agua, pero también como consecuencia del aumento de la descamación intestinal y de la proliferación bacteriana que ocasionan.
El peso de una deposición normal es de 100 a 250 gramos; llega a 370 gamos como término medio en los vegetarianos. Cuando existe una enfermedad del tubo digestivo, la masa de las deposiciones puede aumentar por hipersecreción o por hiperdescamación, así como en la diarrea aguda. También puede disminuir, y ello en forma considerable, a pesar de una alimentación rica en celulosa, cuando los aportes del hígado, del páncreas y de la mucosa intestinal se vuelven menos abundantes. 

EL HORARIO DE LAS COMIDAS

Otro punto importante, es el horario de las comidas. Todos saben que “picotear” a cualquier hora del día y de la noche es malsano. Para que la digestión sea normal, es preciso que los órganos digestivos tengan reposo, a fin de poder preparar las enzimas que se secretarán en la próxima ingestión de alimentos.  
Pero hay más. La digestión exige un esfuerzo considerable (dos litros de jugos digestivos por comida), por lo tanto, no se realiza en forma correcta cuando el organismo se encuentra fatigado. Los pueblos del Norte de Europa, han comprendido que la digestión se cumple particularmente bien por la mañana, después del reposo nocturno, por lo tanto su desayuno es en ellos una comida opulenta. Entre los demás países de Europa y de América, por el contrario, el desayuno suele ser una comida a menudo muy poco abundante, y muchos se conforman con una taza de café acompañada de una pieza de pan, o a veces café  solo, pues no tienen apetito por la mañana. Los occidentales comen normalmente, tarde, y en la víspera, han tenido un sueño agitado. Su apetito queda satisfecho. Y por la noche, debido al cansancio, su organismo se ha negado a secretar los jugos digestivos inmediatamente después de la comida, por lo que primero necesitan algunas horas de reposo. La digestión así postergada no es buena y trastorna el sueño. Este fenómeno se acentúa cada vez más, a medida que avanza la edad, y las personas que envejecen saben que la comida de la noche debe ser muy ligera o nula, porque de lo contrario se presentan alteraciones digestivas crónicas; que solo desaparecerán cuando la causa del trastorno, es decir, la comida demasiado tardía y demasiado copiosa, sea suprimida o reemplazada por un desayuno más abundante.
El método más rápido para suprimir estas alteraciones consiste en hacer un enema de infusión de manzanilla, de uno o dos litros, por la noche, para eliminar la mayor cantidad posible de población microbiana, y luego, durante un día, alimentarse con exclusividad con bananas maduras o de otros frutos crudos y maduros, lo cual modifica y normaliza la flora intestinal. La recuperación del equilibrio por medio de un horario adecuado, se convierte entonces en algo más fácil.

EL CONTENIDO INTESTINAL, PARTE ESENCIAL DE NUESTRO MEDIO

Durante toda nuestra vida, debemos defender la integridad de nuestro organismo contra las influencias deletéreas del  ambiente. Es fundamental comprender que el contenido de nuestro tubo digestivo forma también parte de ese ambiente, en su nivel somos más frágiles, estando menos protegidos.
En efecto, en el intestino, la mucosa de revestimiento, cuya superficie desarrollada mide aproximadamente unos 43 metros cuadrados, está constituida por una sola capa celular de un espesor de 25 a 30 micrones (es decir, de 25 a 30 milésimas de milímetro). Por debajo de ese revestimiento, y en contacto íntimo con él, se encuentran los capilares sanguíneos y linfáticos, cuya pared es más delgada aun, y cuya superficie desarrollada es igual, respectivamente, a unos 11 y 5 metros cuadrados. Por lo tanto, el contenido del intestino delgado sólo se encuentra separado de la sangre de los capilares por una membrana más fina que el papel de seda. En las alteraciones digestivas ocurre que los microorganismos que colonizan el intestino grueso, revestido a su vez por una capa celular única, ascienden al intestino delgado. La vida de estas bacterias está vinculada con la producción de gases y de sustancias toxicas. Cuando la delgada mucosa del intestino tiene una estructura normal, nos encontramos lo bastante protegidos contra la absorción eventual de microbios y de toxinas, pero cuando nos alimentamos mal, esa mucosa delicada se vuelve anormalmente permeable y deja pasar numerosas bacterias y toxinas. El hígado, que recoge la sangre, y los ganglios linfáticos, en los cuales se vierte la linfa procedente del intestino, funcionan a manera de filtros. Si pueden detener y neutralizar los gérmenes y las toxinas, nada ocurre, pero si son absorbidos en forma crónica, aparecen enfermedades graves.
La digestión se acompaña de una dilatación de los capilares, y por lo tanto, de un aumento de su permeabilidad. La migración de las bacterias y de las toxinas del intestino a la sangre aumenta en ese momento. Los veterinarios conocen bien ese fenómeno, que denominan “microbismo”, por oposición a infección o septicemia. Los animales domésticos hacen en general una vida mucho menos sana que los animales salvajes y presentan deficiencias análogas a las nuestras. Los veterinarios han aprendido que es preciso, en el momento de sacrificarlos, que los animales para consumo se encuentren en ayunas a fin de obtener una carne que se conserve bien. En plena digestión, el tejido muscular se coloniza de microbios intestinales y por lo tanto, la carne no se conserva en buenas condiciones para su consumo.
En las personas con trastornos gastrointestinales como estreñimiento, alteraciones de la permeabilidad intestinal, de la digestión, de la absorción, disbiosis, etcétera, la mala digestión, la absorción de partículas mal digeridas, la proliferación de microorganismos patógenos, la autointoxicación, y la asimilación sustancias tóxicas es la causa principal de una degradación de la salud, acompañada de diversos malestares y de enfermedades. 

HIGIENE INTESTINAL

Las irrigaciones colónicas y la prescripción de lavativas rectales, son técnicas de higiene corporal conocidas desde la antigüedad. Han sido prescritas y practicadas por todas las medicinas naturistas de tipo tradicional, en las que se considera al individuo como un todo. La medicina moderna ha dividido arbitraria y paulatinamente al ser humano, desarticulado su visión global. Esta es la razón por la cual, los especialistas como los dermatólogos y los neumólogos, por ejemplo, no comprenden la importancia de la higiene intestinal para tratar como una primera línea de acción, enfermedades y trastornos como un acné rebelde, o en el segundo caso, un asma bronquial crónico.  
Sin embargo, cada vez resulta más evidente que las enfermedades, muchas veces, no se manifiestan en el lugar en donde se originan, y que las causas subyacentes suelen ser multifactoriales y remotas, sobre todo en el caso de las enfermedades crónicodegenerativas. 
Desde esta perspectiva holística, en la que el hombre se concibe en su totalidad, la higiene intestinal es un método imprescindible para ayudar al organismo a reequilibrarse, siendo muy eficaz en la práctica, y que encuentra su aplicación adecuada en las terapias naturópatas holísticas, como veremos a continuación.

EL PAPEL DEL COLON

La superficie total del intestino suma alrededor de 50 metros cuadrados. Esto significa que nuestro cuerpo se encuentra más en contacto, con su contenido, que con el medio ambiente que lo rodea. Por esto, es de suma importancia, estar más interesados por lo que ocurre en el intestino, y en particular, en el colon.  
El colon es la última etapa del tránsito de las materias de desecho, su propósito consiste en conducir al exterior, los desechos, elementos de la alimentación que no han sido asimilados por el organismo durante el proceso de la digestión. Su papel primordial es el de reabsorber el agua, con el fin de concentrar las materias fecales, que se encuentran aún en estado líquido, a la salida del intestino delgado. “El mecanismo de concentración de las materias fecales es de una precisión asombrosa. Se debe absorber un 86 % del agua para que las heces tengan una consistencia normal. Si se absorbe el 88 %, serán demasiado fluidas”, como explica la doctora Kousmine. 

LA MUCOSA INTESTINAL

La mucosa que reviste el intestino, se encuentra formada por una sola capa de células llamadas enterocitos (células epiteliales del intestino encargadas de absorber diversas moléculas alimenticias y transportarlas al interior del cuerpo humano), los cuales tienen un espesor de 25 a 30 milésimas de milímetro. Atrás de dicho revestimiento, se encuentran diversos conductos: capilares sanguíneos y linfáticos. Los materiales contenidos y transportados por el intestino delgado se encuentran separados de los capilares, por una membrana muy fina y frágil que se renueva cada dos días. Esta capa de células constituye, un delgado y delicado filtro, cuya integridad depende de numerosos factores químico-alimentarios que la pueden afectar. Por ejemplo, un exceso de mantequilla (rica en ácido butírico), de grasas animales saturadas, o la presencia de grasas vegetales desnaturalizados y bilógicamente inactivas (prensadas en caliente, refinadas e hidrogenadas y/o oxidadas), pero, sobre todo, una insuficiencia de ácidos grasos esenciales de configuración cis-cis, debida a la carencia en la alimentación de aceites vírgenes de primera presión en frío, ricos en ácidos grasos poliinsaturados, son todos estos, factores que aumentan la permeabilidad de las membranas de las células de todo el organismo y, en particular, las del intestino, que son particularmente finas, produciéndose con ello un incremento de la permeabilidad intestinal.
Mientras las delgadas membranas de las células del intestino conservan su integridad y normalidad, se mantiene suficiente protección contra la reabsorción eventual de microorganismos y toxinas; pero la alimentación errónea, afecta dichas membranas las cuales se tornan anormalmente porosas, permitiendo el paso multitud microorganismos, toxinas y fracciones moleculares provenientes de los alimentos, incompletamente digeridas. El hígado, que a través de la vena porta, recibe la sangre cargada en el intestino, y los ganglios linfáticos, que reciben la linfa intestinal, funcionan como un filtro contra los microorganismos, las toxinas y los materiales sin digerir, y si estos son neutralizados no pasa nada, Pero si su capacidad es rebasada por una abundancia materiales agresivos y tóxicos, y su capacidad es sobrepasada, sus funciones se desequilibran de forma crónica, dando origen a enfermedades graves. (Catherine Kousmine).

EL ESTADO DEL INTESTINO Y SUS CONSECUENCIAS SOBRE LA SALUD

La mayoría de las personas que padecen patologías de tipo crónicodegenerativo, presentan previamente desde tiempo atrás, alteraciones intestinales, este proceso patológico comienza mucho tiempo antes de manifestarse los síntomas de alguna enfermedad. Uno de los principales y primeros síntomas, suele ser el estreñimiento crónico, que los induce a utilizar laxantes a diario. La finalidad de los laxantes (incluso los compuestos a base de plantas medicinales) es la de estimular químicamente las membranas del intestino, forzándolas a funcionar. Como consecuencia, los músculos intestinales se debilitaran, dando origen a una situación de dependencia a dicho remedio. En la actualidad, existen muy pocas personas con un tránsito intestinal normal.  
Paulatinamente, las alteraciones digestivas crónicas, alteran la salud. Algunos síntomas suelen ser debidos a la disfunción crónica del tránsito intestinal. Por lo que no es raro que, si previamente se padecen alteraciones digestivas de tipo crónico, más adelante puedan aparecer patologías más severas y molestas tales como: decaimiento, depresión, fatiga, insomnio, nerviosismo, alteraciones mentales y de comportamiento, dolores menstruales, dolores articulares y musculares. A largo plazo, un mal funcionamiento del tránsito intestinal puede incluso desembocar en enfermedades más graves, tales como enfermedades cardiovasculares, cáncer, artritis, reumatismo, insuficiencia renal crónica, alergias, degeneración del tejido nervioso, etcétera. 

Disminución de la absorción de vitaminas

El intestino requiere entre 18 a 24 horas, para eliminar las materias de desecho provenientes de la alimentación. Si el tránsito intestinal no se realiza de forma correcta, los desechos se depositan, tapizando poco a poco la pared de determinadas lugares del intestino. Según el doctor Irons, especialista estadounidense en higiene intestinal “estos depósitos de materias fecales pueden alcanzar varios centímetros de espesor y llegar a tener la consistencia de un neumático”. Con el tiempo, estos depósitos impiden la absorción de vitaminas, sales minerales y otros nutrientes, al interior del organismo. De tal manera que las alteraciones intestinales crónicas, pueden ser causantes de insuficiencias crónicas de micronutrientes, independientemente de la cantidad y la calidad de los alimentos con que uno se alimente. Sería un desperdicio tener cuidado en la calidad nutritiva de los alimentos y tomar complementos nutritivos, si su absorción y eficacia se limita por una mala la higiene intestinal.

EL EXCESO DE MUCOSIDAD, ENMASCARA SÍNTOMAS DE TIPO ALÉRGICO

Durante los últimos años, se ha demostrado la responsabilidad de un gran número de proteínas alimentarias en numerosos problemas físicos y psicológicos (alergias cerebrales). El consumo excesivo y monótono de algún alimento, es la primera causa de una alergia alimentaria. Cualquier alimento consumido de forma repetitiva puede provocar una alergia, sobre todo si se siente, que no se puede pasar ni un día sin él. Esto ocurre especialmente con los alimentos con un contenido desequilibrado de nutrientes, exceso de algunos, junto al déficit de otros, como ocurre con las harinas y azúcares refinados, los aceites y las grasas industrializadas, el chocolate, el café, y alimentos con colorantes y otros aditivos químicos.
Como consecuencia, el intestino segrega moco para protegerse de dichas sustancias. Normalmente, la capa de moco intestinal reduce la absorción de alérgenos, protegiendo así al organismo; pero en este caso, las reacciones alérgicas que podrían aparecer durante la absorción del alérgeno son reemplazadas por alergias enmascaradas, lo que dificulta identificar su causa y origen.
Otra consecuencia de este proceso es la irritación crónica de la pared intestinal por estancamiento de la materia de desecho, lo cual causa inflamación y espasmos intestinales. Este cuadro dificulta aún más el tránsito intestinal y agrava las carencias nutricionales por malabsorción.  
Pero la consecuencia más grave este proceso, es un envenenamiento toxico crónico, ligado al desarrollo de gérmenes patógenos. Se trata de una verdadera forma de autointoxicación.

FERMENTACIÓN Y PUTREFACCIÓN

Los microorganismos que entran en la composición de las materias fecales son de tipos muy variados, algunos aerobios y otros anaerobios. Se estima que la flora microbiana representa alrededor de un tercio de la masa fecal. La actividad microbiana es máxima en el ciego y disminuye progresivamente después.
Los microorganismos que se encuentran en el ciego son capaces de sintetizar numerosas vitaminas (vitaminas K y varias del complejo B: ácido pantoténico, biotina, ácido fólico, vitamina B 12, etcétera), lo cual permite que el organismo resista más tiempo con una alimentación de tipo carencial, deficiente en vitaminas y otras biomoléculas necesarias para conservar la salud.
En el ciego del ser humano se producen fenómenos similares a los que se desarrollan en el tubo digestivo de los animales herbívoros, aunque a una escala e intensidad inferior. La actividad microbiana ataca la celulosa de los alimentos. Esto no solo permite utilizar las materias nutritivas liberadas, sino también los productos finales de la degradación de la celulosa.
Los microorganismos segregan enzimas que degradan el almidón, la celulosa y las materias proteicas:  
  • Los glúcidos (carbohidratos complejos) experimentan un proceso de fermentación ácida que se acompaña de una eliminación de CO2. Se transforman así en ácidos orgánicos diversos (ácido láctico, ácido butírico, ácido propiónico, ácido acético, ácido succínico, de los cuales una parte de reabsorbe y es utilizado por el organismo.
  • Las proteínas sufren un proceso de putrefacción. En función de su estructura compleja dan como consecuencia productos mucho más variados: amoniaco, aminas fenoles, indol, escatol, hidrogeno sulfurado. La putrefacción (al contrario de los procesos de fermentación) origina productos básicos. Los productos de putrefacción son, al contrario que los de fermentación, casi todos más o menos tóxicos (ptomaínas).
Fisiológicamente, existe un verdadero antagonismo entre la fermentación y la putrefacción. Mientras que las bacterias de fermentación se desarrollan bien en un medio acido, las de putrefacción no soportan esas condiciones. La fermentación es un proceso de protección y mientras las fermentaciones de tipo acido permanezcan activas en el intestino, no se producirán putrefacciones o estas serán mínimas.  
En general la fermentación  ácida comienza en la segunda pare del intestino delgado, se acumula en la parte terminal y adquiere su máxima intensidad en el ciego. Los ácidos orgánicos que se forman durante este proceso son parcialmente neutralizados por las secreciones alcalinas de la mucosa. 
Una parte de ellos es absorbida y utilizada por el organismo. En estado normal, el contenido del ciego permanece acido, con lo que se evita el desarrollo de gérmenes de putrefacción en dicha zona.  
Cuando la materia fecal en formación abandona el ciego y el colon ascendente, se aproxima a la neutralidad y apenas contiene glúcidos aprovechables por la flora intestinal humana. Como consecuencia, los microorganismos de la fermentación mueren progresivamente y comienzan a desarrollarse los de la putrefacción. De este modo, la casi totalidad de los glúcidos de los alimentos ha sido digerida y absorbida antes de que el contenido intestinal llegue al ciego, los procesos de putrefacción se convierten rápidamente en preponderantes.
Tanto la deficiente alimentación actual, en la que predomina la carne y los azucares, como la masticación incompleta, ligada a comidas ingeridas con prisa, proveen al intestino de materia intestinal rica en proteínas animales mal digeridas.
En caso de estreñimiento crónico, y debido a que el tránsito intestinal es entonces más lento, las heces tendrán una consistencia demasiado seca y desaparecerán los lactobacilos. Los lactobacilos forman parte de una flora intestinal acida y constituyen una barrera natural contra las bacterias de putrefacción, cuyo desarrollo esta favorecido por un medio más alcalino.  Con su desaparición, desaparece también la barrera de protección  ácida. Aprovechando la disminución de la flora acidófila los gérmenes de putrefacción ascienden hacia el intestino delgado, donde se desarrollaran, dando lugar a síntomas como meteorismo e hinchazón abdominal y siendo, sobre todo, los causantes de la producción de sustancias extremadamente tóxicas: ptomaínas. 
Los procesos de putrefacción no solo se producen por los residuos de las proteínas alimentarias, sino también, y sobre todo, a expensas de las proteínas de las secreciones, y las descamaciones de la mucosa intestinal y de las bacterias. Se liberan así aminoácidos, para iniciarse posteriormente dos procesos bien conocidos en el desarrollo de los productos de la putrefacción: descarboxilación y desaminación. La descarboxilación de los aminoácidos da lugar a la formación de aminas: ornitina, lisina, tirosina e histidina, las cuales originan la putrescina, la cadaverina, la tiramina y la histamina, respectivamente. De igual manera, se producen el mercaptano, el hidrogeno sulfurado, el amoniaco, el escatol y el indol.
Los productos de putrefacción son todos más o menos tóxicos. La fracción absorbida por la mucosa intestinal llega directamente al hígado a través de la vena porta. El hígado, mediante su potente acción química, es capaz de transformar las sustancias toxicas de origen intestinal. Así oxida el indol en indoxil (indoxilsulfato e indoxilglucuronato) y el benceno en fenol (fenolsulfato y fenolglucoronato). Estas sustancias pierden su toxicidad y son eliminadas por la orina. La medición en la orina es un índice fiel de estimación de la intensidad de los procesos de putrefacción a nivel intestinal.  
Estas disfunciones se pueden evitar fácilmente. Basta con que la ración alimentaria diaria contenga alimentos ricos en hidratos de car bono cubiertos por una capa celulósica (por ejemplo, cereales). La fruta y las hortalizas, en particular las zanahorias, las manzanas y las algarrobas, permiten luchar eficazmente contra el proceso de putrefacción. 

ALIMENTACIÓN E INTESTINO

Ante todo, hay que beber lo suficiente. No seguir esa recomendación es a menudo una de las principales causa del estreñimiento crónico. Si no se bebe bastante, las heces tendrán una consistencia demasiado seca y se acabara padeciendo estreñimiento. 

Alimentos enemigos del intestino 

El azúcar blanco
Favorece la proliferación bacteriana a nivel intestinal. En particular, la flora colibacilar. Facilita la producción de ácido oxálico, causante, al igual que el ácido úrico, de reumatismo.  
El Alcohol
Sería responsable de ciertos canceres de colon y de recto, según estudios recientes llevados a cabo en Noruega.  
La carne
Está desprovista de fibras celulósicas. Si se mastica poco, se digiere mal y es causante de procesos de putrefacción intestinal. Se ha observado un aumento en la frecuencia de canceres de colon en los principales países consumidores de carne.  
Las grasas saturadas
Se trata de grasas de origen animal, aceites comerciales, margarinas, etcétera.
Las grasas saturadas estimulan anormalmente la producción de ácidos biliares. Por otra parte, su consumo en exceso modifica la flora intestinal y aumenta su concentración en bacterias, que tienden a favorecer la conservación de sale biliares en sustancias cancerígenas. Las grasas vegetales sólidas, extrañas a la naturaleza, aumentan las necesidades de vitamina F, originando una alteración de los procesos inmunitarios.  
El gluten
“El gluten está equilibrado por la vitamina E, contenida en el grano de trigo crudo y en los de cebada, centeno, avena, trigo sarraceno: cuando el grano de cereal se muele y se cuece, se produce la destrucción de dicha vitamina. El gluten forma entonces una sustancia pastosa que se adhiere a la pared intestinal. Ello enlentece el paso de los alimentos, favorece la putrefacción intestinal e impide la absorción de las vitaminas del grupo B” (Doctor Soleil).   
Las harinas refinadas
Favorecen el endurecimiento de las heces, sobre todo si la alimentación es pobre en fruta y hortalizas.
La nata y la mantequilla
Hacen más porosa la pared intestinal y más permeable las bacterias que se encuentran en el intestino.  
Alimentos que favorecen la producción de gases intestinales 
Alimentos bien tolerados
  • Carne, aves, pescado
  • Lechuga, pepino, brócoli, aguacate coliflor, tomate, espárragos, aceitunas calabacín
  • Melón, uvas fresas, frambuesas, bayas
  • Arroz, cereales tostados o inflados
  • Nueces, avellanas
  • Huevos, chocolate, sorbetes de frutas
  • Agua
Alimentos medianamente flatulentos
  • Pastelería
  • Pastas
  • Berenjenas
  • Limón
  • Manzanas
  • Pan
Alimentos muy flatulentos
  • Cebollas
  • Judías secas
  • Apio
  • Zanahoria
  • Uvas pasas
  • Plátanos
  • Albaricoques
  • Jugo de ciruelas
  • Germen de trigo
  • Coles de Bruselas
  • Alcachofas
Observaciones: La producción de gas metano (CH4) en el colon continua siendo un misterio. Se produce exclusivamente en el colon durante el metabolismo bacteriano anaerobio y se difunde a la Sandra. Solo la mitad de la población produce metano. Este gas se origina durante la noche y la alimentación no es un factor que influya en su producción.  
Alimentos favorables para el intestino 
Grasas no saturadas
Solamente las contenidas en aceites vegetales vírgenes prensados en frio.
Ricas en vitamina F, fortalecen la impermeabilidad de la pared intestinal.
Fibras vegetales ricas en celulosa
La celulosa tiene una función de lastre para el bolo alimentario que atraviesa el intestino. Es una materia sólida que no es asimilada por el organismo, pero que estimula el intestino permitiendo su movilidad y buen funcionamiento.
“Desde hace algunos años, los estudios epidemiológicos han fijado su atención en los riesgos que acarrea una alimentación desprovista de fibras. El enlentecimiento importante del tránsito intestinal que ello desencadena favorecería la aparición de divertículos en el colon. Existe, por otro lado una correlación muy significativa entre la creciente frecuencia de canceres de colon en los países industrializados y la alimentación pobre en fibras. Por esto la prevención de este tipo de afecciones parece pasar por un aumento del consumo de fibras” (doctor A. Moseé).

LAS HECES NORMALES

Si el intestino se encuentra sano, se debería ir dos veces al día al cuarto de baño y tener unas heces con una buena consistencia. “Las heces normales en el ser humano deben tener la forma de una salchicha de 4 centímetros de espesor y de 15 a 20 centímetros de longitud” (doctora Kousmine).
Su color varía en funciono del tipo de alimentación. Son marrones cuando predomina una alimentación de tipo carnívoro y más claras en caso de régimen lactovegetariano. Se debe defecar con facilidad, sin esfuerzo y sin tiempo de espera, generalmente una vez por la mañana después del desayuno y otra vez después de la comida o de la cena.  
“Unas heces normales están formadas, principalmente, por la descamación del epitelio intestinal, una masa más o menos importante de bacterias, sustancias de las que el organismo se desprende a través de la bilis, por el jugo pancreático y por la excreción a través de la mucosa intestinal. Contienen también, entre otras cosas: fibras vegetales formadas por celulosa y lignina, muy resistentes a la acción bacteriana. Son homogéneas, excepto en las zonas donde hay fibras vegetales duras y no comestibles, como la piel de la uva y de las almendras, y los restos vegetales mal masticados” (doctora Kousmine).  
Si la alimentación es correcta, las heces apenas tienen algún olor.

LOS LAXANTES IRRITAN EL INTESTINO

El empleo de laxantes no resuelve ningún problema de estreñimiento, sino que más bien lo agrava, creando rápidamente un estado de dependencia. Aunque la toma de mucílagos constituye un mal menor, los purgantes en infusión a base de hojas de sen o de frángula, el cloruro de magnesio, y otros supositorios con extracto de bilis, provocan dos grandes inconvenientes:
  • Una atracción de agua hacia el tubo intestinal, lo cual origina una evacuación de heces liquidas, a menudo irritantes. Ello se acompaña de una perdida de oligoelementos y de sales minerales. Debido a estas inflamaciones repetidas se crea un estado de dependencia conocido bajo el nombre de enfermedad de los laxantes, en la que la mucosa intestinal adquiere una coloración negruzca (melanosis cólica).
  • Dicha atracción de agua intraintestinal es provocada por un estado de inflamación y de irritación de la mucosa intestinal, debido al empleo de laxantes, cuya utilización repetida favorece la aparición de otra enfermedad intestinal denominada colitis espasmódica. Se trata de una alternancia entre estreñimiento y diarrea, acompañada de dolores de tipo espasmódico y de hinchazón abdominal.
En este contexto, únicamente el ayuno, una alimentación saludable, nutrición óptima, el consumo apropiado y suficiente de fibra dietaria, y en algunos casos, la aplicación apropiada de enemas intestinales suaves, así como actividad física, pueden poner fin a este padecimiento. Además, los enemas actúan inmediatamente favoreciendo el mecanismo de eliminación fisiológica.

TÉCNICA DEL ENEMA RECTAL DE ACUERDO AL MÉTODO KOUSMINE

A continuación se transcribe textualmente el procedimiento recomendado por la doctora Catherine Kousmine para la aplicación de enema, del libro “El método global de la doctora Kousmine para mantener la salud y tratar enfermedades crónicas”. 
Si la forma de alimentarse es la causa principal del mal funcionamiento intestinal, no basta con mejorar le alimentación para lograr una correcta recuperación. Porque una persona que se haya alimentado mal durante años, ha alterado el funcionamiento de su intestino, a tal grado que llega a ser insuficiente la modificación de los hábitos alimenticios para resolver el problema.
Ninguna afección crónica desaparece hasta que el colon se haya limpiado totalmente, para lo cual puede ser un método eficaz la aplicación de enemas rectales regulares durante el tiempo que el médico estime necesario, en función de los criterios clínicos postulados por la doctora Kousmine.
Se aplicaran, al principio, de una a tres veces por semana, durante un periodo de 2 a 6 meses, según el tipo de patología y las recomendaciones médicas.

Material necesario para aplicar un enema:

  • Un irrigador para enemas de 2 litros, provisto de un tubo de plástico con un grifo en la parte distal, y dos cánulas de plástico duro blanco (la más larga de las dos cánulas es para realizar enemas rectales y la otra, más corta, es una cánula vaginal).
  • Eventualmente, un catéter rectal de plástico transparente. Este catéter rígido posee un embudo de color que se adapta a la parte distal del tubo, a continuación del grifo. No está incluido en el conjunto anterior; hay que adquirirlo como accesorio en la farmacia.

Material necesario para la instilación del aceite:

  • Una jeringa de 50 a 60 mililitros, de las utilizadas para sondajes.
  • Una sonda rectal de caucho de 30 centímetros, que se adapta a la extremidad de la jeringa de sondaje.

Preliminares importantes

  • Antes de comenzar, es importante tener en cuenta que:
  • El enema se aplica por la noche, antes de acostarse. No se debe cenar o bien hacerlo de manera ligera.
  • El enema se aplicara de una sola vez con totalidad de los 2 litros y no en dos veces con un litro cada vez. Es la única forma de que el agua llegue hasta el lado derecho del colon (ciego).
  • La instilación de aceite debe estar precedida siempre por un enema. Es inútil realizar una instilación de aceite sin haber limpiado el colon.

Modo de aplicación del enema

Se prepara juna tisana (infusión) de manzanilla colocando 5 saquitos (u 8 flores) en 2 litros de agua hirviendo. Se deja enfriar a una temperatura de entre 35 y 37 grados centígrados.  
En algunos países se puede comprar el extracto concentrado de manzanilla (camomila) lista para su utilización. Basta con agregar 2 cucharadas soperas del extracto en agua tibia y la lavativa queda lista para usarse inmediatamente.
Luego se coloca uno hacia abajo a gatas sobre una bañera, desnudo y con la cabeza hacia abajo (puede conservarse una camiseta). Si no es posible adoptar esta postura, uno puede tenderse boca abajo en la cama, con la mitad del cuerpo colgado.  
El irrigador debe estar colocado aproximadamente a 50 centímetros por encima del ano, procurando no producir un efecto de sifón por tener el tubo demasiado largo.
Para aplicar el enema, se puede utilizar la cánula de plástico blanco y duro que se adjunta con el irrigador, o bien el catéter rectal de plástico flexible transparente (que hay que adquirir aparte como accesorio), el cual es más largo y puede introducirse más profundamente. De este modo se evitan los dolores y los espasmos provocados por la llegada demasiado rápida del agua, que dilata la ampolla rectal.  
Después de la irrigación de la cánula (o del catéter), se abre el grifo y se deja pasar la totalidad (2 litros) del agua con la manzanilla. No se debe evacuar hasta que se haya introducido toda el agua.  
Mientras se introduce el agua, y con el fin de evitar espasmos dolorosos durante la aplicación de la lavativa, es importante aspirar profundamente, con una respiración abdominal superficial, haciendo jadeos semejantes a los que efectúan las mujeres durante el parto y realizando, al mismo tiempo, masajes en el vientre.  
Con la mano que queda libre, se hacen masajes en el colon, en la parte más baja del abdomen, en una superficie de 6 a 7 centímetros. Se colocan los dedos como si se estuviese tocando el piano o como si se amasase pan. Cuando se encuentre una zona rígida, se hace una fuerte presión, ya que se trata de restos de materias fecales que deben eliminarse.  
Se continúa dando masaje subiendo progresivamente por la parte izquierda del abdomen, hasta que se palpen las costillas. Luego se rodea el ombligo y se sube por la parte derecha hasta las costillas. Se vuelve a comenzar y se continúa hasta que se hayan introducido los 2 litros.
Si durante la aplicación del enema se sienten retortijones, espasmos o ganas intempestivas de evacuar, asegúrese primero de que el agua se esté a la temperatura correcta. El agua demasiado caliente o demasiado fría, provoca espasmos dolorosos. Si no es el caso, espirar profundamente y los espasmos cesaran de inmediato. Si estos no desaparecen, se puede interrumpir la llegada del agua durante unos instantes para continuar cuando cesen los dolores y los espasmos. 
Cuando finalice la aplicación del enema, se puede evacuar inmediatamente, lo cual se producirá  en varias fases durante un tiempo aproximado de veinte minutos.

Instilación del aceite

Antes de comenzar a aplicar el enema, se debe dejar preparada la jeringa con aceite de la siguiente forma: 
  • Aspirar con la jeringa de 50 a 60 milímetros de aceite de girasol virgen (prensado en frio y sin refinar). Después de eliminar completamente el aire, se ajusta el embudo de la sonda rectal de caucho de 30 centímetros a la parte distal de la jeringa. A continuación, se deja en el lavabo en agua tibia, con el fin de calentar el aceite hasta una temperatura conveniente (de 30 a 35 grados centígrados). De esta forma, el aceite se calentara lentamente mientras se aplica el enema.
  • Cuando el agua del enema se haya vaciado por completo, se introduce la sonda rectal tan profunda como sea posible y se coloca al paciente en la cama, apoyado sobre el lado derecho. Se vacía la jeringa. Posteriormente, el aceite no se deberá levantar d la cama. El aceite comenzara a fluir y se extenderá por la pared intestinal a lo largo del colon transverso. Como si fuera un supositorio líquido, se absorberá en gran parte durante toda la noche. Sin embargo, una cantidad de este aceite se eliminara al día siguiente con las primeras heces.
Al cabo de un cierto número de instilaciones, el aceite ya no es absorbido por el organismo durante la noche, con lo que se elimina en su mayoría al día siguiente. En este caso, se espaciaran las instilaciones, aunque se continúen los enemas al ritmo necesario (por ejemplo, se puede hacer una instilación cada 2, luego cada 3 y después cada 4 enemas). 

Observaciones

Los enemas se pueden aplicar a diario durante 8 a 10 días al comienzo de ciertas patologías que necesitan una acción terapéutica inmediata y rápida. Es el caso, por ejemplo, de los canceres agudos de acceso evolutivo, las crisis de esclerosis en placas o la poliartritis crónica evolutiva.
Si el acceso agudo de la enfermedad está controlado o si la patología tratada no requiere una intervención rápida, se aplicara el enema dos veces por semana, incluso cuando el enfermo no tenga molestias digestivas patentes.
La duración será  determinada por el médico, en función de ciertos criterios clínicos: estado de la lengua, olor de las heces, regularización del tránsito intestinal, estado general, etcétera.
Generalmente, suele ser necesario aplicar enemas de forma regular durante un periodo de 2 a 4 meses, con el fin de obtener una acción terapéutica. Después se podrán interrumpir de acuerdo con el médico que las ha prescrito, pero se podrán aplicar nuevamente y de forma espontanea por parte del enfermo, si se constatan de nuevo ciertas molestias como:
  • Reanudación de las alteraciones intestinales (hinchazón abdominal, gases, estreñimiento…).
  • Interrupción de la alimentación sana seguida hasta entonces.
A veces, cuando uno está invitado a comer, por respeto a las conveniencias sociales, es difícil rechazar los alimentos propuestos. Por ello, después de acudir a comidas de cumpleaños, bodas, fiestas de familia, etcétera, se recomienda imperiosamente aplicarse un enema al día siguiente, acompañado con una monodieta de arroz o de patatas cocidas.
Al cabo de cierto tiempo, ya no será necesario aplicar enemas. Pero se conseja volverlos a usar tan pronto como se manifiesten de nuevo los síntomas mencionados. De hecho, estos demuestran la presencia en el intestino de una flora microbiana de putrefacción patógena, que puede ser el preludio de una agudización de la enfermedad si el intestino no se descarga rápidamente.
En el tratamiento de una poliartritis crónica evolutiva, los enemas son de importancia capital, ya que es indispensable efectuar una buena limpieza del intestino antes de comenzar la cura con vacunas. Si no se hace, el enfermo se expone al riesgo de padecer una crisis, asociada a una hiperestimulación del sistema inmunitario. 

Enema en niños

También es posible aplicar enemas a un niño, utilizando el material apropiado:
  • Hasta los 2 años, una pera de 90 milímetros para bebes.
  • De 2 a 4 años, una pera de 250 milímetros, llena hasta la mita.
  • Después de los 4 años, una pera de 250 milímetros, completamente llena.
Al igual que para un adulto, se aplica el enema con agua y manzanilla. Se pone el niño boca arriba con las piernas elevadas. Se introduce la cánula de la pera de goma para enemas en el ano, y se vacía el agua suavemente, haciendo pequeños masajes en el vientre del niño. Luego, se le pone de inmediato en el orinal para que evacue.  
La instilación de aceite se hace, igual que en el adulto, con la jeringa y la sonda rectal (que se puede adquirir de un diámetro más pequeño). Luego se debe tener cuidado al poner un panal al niño. 

CONTRAINDICACIONES DE LOS ENEMAS

Existen circunstancias particulares en las cuales se debe limitar la práctica de las lavativas rectales. Por ello, en los casos indicados a continuación, será  necesario pedir consejo al médico, con el fin de evitar posibles errores:

Contraindicaciones absolutas

  • La oclusión intestinal es una urgencia quirúrgica que obliga a una hospitalización inmediata. La sintomatología se caracteriza por dolores abdominales severos, acompañados de estreñimiento pertinaz y de la desaparición de los gases intestinales.
  • El síndrome apendicular también es una urgencia quirúrgica. Un dolos circunscrito en la fosa iliaca derecha, acompañado de estreñimiento, fiebre y vómitos, debe ser atendido inmediatamente por un médico. Hay que abstenerse de toda automedicación.

Contraindicaciones relativas

La colitis ulcerosa es una contraindicación relativa. Se debe evitar la aplicación de enemas rectales durante los periodos de crisis, sin embargo, fuera de estos periodos de inflamación aguda, los enemas vuelven a estar indicados. Durante los momentos de crisis, los pequeños enemas a base de cortisona ejercen una potente acción antiinflamatoria, permitiendo a menudo detener rápidamente la crisis. Pero,, fuera de este periodo, se aconseja aplicar los enemas según la técnica explicada anteriormente, aunque mezclando, con aceite de girasol virgen tibio, utilizado para la instilación, una cucharadita (cafetera) de la siguiente fórmula:
Aceite esencial de tomillo: 5 gramos.
Aceite esencial de geranio: 5 gramos.
Aceite esencial de niauli: 5 gramos.
Aceite esencial de margarita q.s.p.: 125 mililitros. 
Esta mezcla de aceites esenciales tiene propiedades antiinflamatorias, antisépticas, cicatrizantes y relajantes. Se ha revelado muy eficaz por su potente acción terapéutica.
La crisis hemorroidal aguda, es también una contraindicación relativa. El obstáculo mecanico producido por las hemorroides puede impedir la aplicación del enema. Conviene saber que las hemorroides son debidas, generalmente, a un estreñimiento y a una sobrecarga hepática. Por lo tanto, una vez regulada la crisis con un tratamiento médico apropiado, habrá que tratar las dos causas responsables de la patología. 

LA IRRIGACIÓN COLÓNICA

La irrigación colónica, o hidroterapia de colon, consiste en un enema del colon de gran capacidad. Permite una limpieza completa, más profunda que un simple enema. Durante la sesión, de aproximadamente una hora, se utilizan de 100 a 150 litros de agua en varias aplicaciones.  
Este técnica es posible gracias a un aparato sofisticado, conectado al grifo y que, equipado con un sistema de filtros, descompresores, manómetros, y mitigadores, permite obtener agua suave, pura, con un caudal y una presión estable a lo largo de todo el tratamiento.  
El agua se introduce a través de una capsula que tiene una doble función: un tubo pequeño que permite la llegad del agua y uno más grande que facilita la evacuación de las materias fecales. Accionando una válvula que controla la apertura o cierre de la llegad del agua, se provoca, mediante golpes sucesivos, la evacuación de la totalidad de las materias contenidas en el colon, sin esfuerzo y sin dolor.  
El descubrimiento de esta sofisticada técnica no es reciente. Ya Ambroise Paré (siglo XVI) se refirió por primera vez a ella. En el siglo XIX, el médico alemán Brosch ideo un aparato que se consideraba el antecesor de los actuales. Posteriormente, la técnica ha sido desarrollada, sobre todo, por médicos estadounidenses: James W. Wiltside, Joseph E. G. Waddington y V. E. Irons. Estos se han esforzado por poner a punto el aparato y permitir su comercialización en las mejores condiciones de seguridad y confort.
El doctor V.E. Irons es conocido, sobre todo, por haber practicado más de 20,000 irrigaciones sin haber tenido jamás ningún problema. Este investigador ha insistido en el hecho de que este método permite la fragmentación de las materias fecales endurecidas que se han depositado a lo largo de los años en el colon. La alimentación actual ensucia el intestino, no solo porque es refinada (lo cual enlentece el transito del bolo intestinal y prolonga y prolonga el tiempo de permanencia en el interior del tracto digestivo), sino también porque induce la producción de mucosidades. El intestino segrega moco cada vez que alguna sustancia lo irrita. Dicha mucosidad constituye, como ya hemos visto, su medio de protección, sin embargo, con el transcurso de los años y debido a sucesivos errores alimentarios, presenta tendencia a solidificarse, transformándose en una costra que se adhiere a la mucosa y dificulta el paso de la materia (al disminuir el diámetro intestinal). Esto ocurre con tanta frecuencia que el doctor Irons ha precisado: “Un colon normal y sano, es, hoy en día, una especie en vías de extinción. Simplemente, ¡ya no existe!... Actualmente ¡el único lugar donde aún se puede ver un colon normal, es un libro de anatomía!... Considero que un colon enfermo e intoxicado es una causa desconocida de envejecimiento prematuro. El envejecimiento, comienza aquí, y cuanto, más avanzada este la intoxicación, más rápidamente envejece la persona. Un colon enfermo acorta la juventud, agota las reservas de energía y conduce pronto a la muerte. Según mi opinión, la intoxicación del colon es la única enfermedad importante en Estados Unidos. Es la causa subyacente, del mayor número de problemas de salud que cualquier otra causa”.

Sesión d irrigación colónica e hidroterapia del colon

El paciente, desnudo se instala cómodamente en la mesa de exploración. Se cubre con un paño o una manta. En una primera fase, se coloca al paciente sobre un lado con las piernas flexionadas. El terapeuta deberá verifica la ausencia en el ano de placas, fisuras o hemorroides en crisis aguda, lo que dificultaría y haría imposible el examen. El tacto rectal permitirá  determinar la orientación que habrá que dar a la cánula. A continuación, se la introduce lentamente y sin forzar. Luego se instalan los tubos de llegada del agua y de salida de las materias fecales (es el mismo tubo), Después, se coloca al enfermo boca arriba, quien ya no se deberá  mover hasta finalizar el examen.  
La técnica consiste en llenar y vaciar el intestino del enfermo. El examen dura aproximadamente 45 minutos, durante los cuales, la apertura y cierre alternativos de la salida del agua, permite el lavado intestinal y la evacuación de las materias residuales, todo ello sin notar ninguna sensación desagradable ni sentir dolor. A lo largo del tratamiento, es posible variar la temperatura entre 20 y 40 grados centígrados, así como la presión del agua. Esto tiene como finalidad estimular el intestino. Habitualmente se suelen practicar a la vez, masajes de colon, que ayudan a detener las zonas de tensión o de molestias y ayuda a la fragmentación de las materias fecales.  
La frecuencia del tratamiento depende del estado de salud del enfermo, cuestión que debe evaluar el médico. Se aconseja realizar varias sesiones y dejar entre ellas un espacio de varios días (de 3 días a una semana); raramente se notan resultados en la primera sesión, siendo lo más frecuente que comiencen a apreciarse transcurridas las 3 primeras sesiones.
La hidroterapia del colon, no solo permite una limpieza completa de la mucosa intestinal, sino que constituye también un método de diagnóstico, incluso de la presencia de parásitos intestinales insospechados. Según el aspecto, el color y el estado de las materias fecales, se puede apreciar mejor el buen o mal funcionamiento intestinal. El paciente, al comprobar la posibilidad de verificar el estado de sus heces, comprenderá muy rápidamente las razones de las molestias por las cuales ha llegado a la consulta. La hidroterapia permite al paciente sentirse “limpio”  y percibirse como “nuevo” y “ligero”. Desaparecen la hinchazón abdominal, los gases y otras molestias de diversa índole. El paciente, no solo nota mejoría en el plano intestinal, sino también en los órganos vecinos (vejiga, útero, ovarios riñones). Se trata de una verdadera cura de limpieza y desintoxicación.
Esta técnica puede ayudar también a la preparación del intestino antes de practicar un examen de colonoscopia, lavados baritados, ecografía abdominal, urografía intravenosa, escáner o BMN abdominal. 

Contraindicaciones de la irrigación colónica

  • Esta técnica presenta algunas limitaciones que se enumeran a continuación:
  • Tras hemorragias importantes.
  • Necrosis por irradiación abdominal.
  • Patologías inflamatorias intestinales agudas.
  • Estados hemorroidales importantes.
  • Adherencias pélvicas.
  • Ulceras y sospecha de perforación digestiva.
  • Alteraciones cardiacas graves.
  • Intervenciones quirúrgicas recientes sobre el abdomen.
  • Hipertensión arterial grave.
  • Cáncer de colon.
  • Antecedentes de sincopes cardiacos.
  • Después de tener un mes de embarazo.
  • Hernias abdominales.
  • Fisuras y fistulas anales.

TRUCOS Y CONSEJOS

A continuación, se incluyen trucos y consejos que ayudaran a algunas personas a practicar de forma regular su higiene intestinal. 
Existen bolsas de viaje para hacer enemas. Son muy prácticas porque se pueden guardar en una maleta y, de este modo, llevarse fácilmente en los desplazamientos.
Existen ampollas de aceites de onagra para añadir a la crema Budwig y que se pueden utilizar en los países en los que no existe aceite de lino, o para ciertas patologías como la esclerosis en placas (múltiple). En este último caso, también se conseja practicar las instilaciones de aceite añadiendo una ampolla de aceite de onagra en la jeringa de aceite de girasol.

BIBLIOGRAFÍA

  • Suter, K., Vivir más sin Envejecer (Barcelona, España: Ediciones Zeus, 1962).
  • Trimmer, E. J., Rejuvenecimiento (Barcelona, España: Plaza & Janes, S. A. Editores, 1972).
  • Gastón, P. B., Bondil, A., Denjean, A., Keros, P., Los Cinco Pilares de la Salud: El Método Global de la Doctora Kousmine para Mantener la Salud y Tratar Enfermedades Crónicas (Barcelona, España: Editorial Integral, Salud Natural, 1999) 185-206. ISBN: 84-7901-434-2.
  • Kousmine, C., Salve su Cuerpo (Buenos Aires, Argentina: Javier Vergara Editor, 1988). ISBN: 950-15-0873-0.
  • Kousmine, C., Besson, P. G., Bondil, A., Choffat, F., Denjean, A., Lablanchy, J. P., Moudon, L., Paillard, P., Muller, L., (Asociación Médica Kousmine), Los Cinco Pilares de la Salud: El Método Kousmine (Barcelona, España: Ediciones Urano, 1999). ISBN: 84-7953-015-4.
  • Bühring, M., Introducción a la Medicina Naturista (Barcelona, España: Paidós, 1998) ISBN: 84-493-0605-1.
  • Kieffer, D., Naturopatía, La Salud para Siempre (Barcelona, España: Tikal) ISBN: 84-305-8194-1
  • Naturopatía, La Curación por Medio de la Naturaleza (México: Grupo Editorial Tomo, 2000) ISBN: 970-666-321-6.
  • Masson, R., Tratado de Naturopatía Práctica (Barcelona, España: Editorial ATE, 1981)  ISBN: 84-7442-230-2.

Friday, December 16, 2011

Desarrollan Un Tipo de Almidón Denominado Almidón Resistente Tipo IV para prevenir Diabetes e Hipertensión (Agencia Conacyt)

Desarrollan Un Tipo de Almidón Denominado Almidón Resistente Tipo IV para prevenir Diabetes e Hipertensión (Agencia Conacyt)
15/12/11

Por David Galicia Sánchez
Ciudad de México, 15/12/11.-En la actualidad México es uno de los países que ostenta uno de los primeros lugares de obesidad infantil y adulta, es la enfermedad detonadora de otros problemas de salud como diabetes e hipertensión. Además, la obesidad es una carga para los sistemas de salud puesto que el gasto dedicado a estas personas  es al menos 25 por ciento más alto que el destinado a las de peso normal. Esta situación se debe principalmente a los malos hábitos alimenticios y a la poca actividad física de la población.

Para ayudar a contrarrestar esta problemática, el Dr. Fernando Martínez Bustos, del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (CINVESTAV), desarrolló un almidón modificado que previene enfermedades cardiovasculares y problemas de obesidad. Inicialmente el almidón se adicionó a un yogurt y como se obtuvieron buenos resultados, también se fabricaron botanas directamente expandidas y botanas expandidas por calentamiento con energía de microondas  denominadas de tercera generación.

El Dr. Martínez Bustos informó que "el yogurt se utilizó como vehículo para comprobar las propiedades del almidón, es decir, el producto lácteo fue empleado únicamente como un sistema modelo para evaluar el comportamiento del almidón en sus propiedades funcionales".

Al consumir alimentos ricos en almidón resistente se estarán previniendo enfermedades cardiovasculares y de obesidad, ya que posee propiedades similares a las de la fibra. Puede incluirse en diversos sistemas alimenticios de panificación, cárnicos, lácteos y cereales.

En el caso de la diabetes, el almidón resistente ejerce un efecto protector en el control de la glucemia y respuestas a la insulina. Mejora la salud del intestino ejerciendo un efecto protector contra cáncer rectal, colitis ulcerosa, enfermedad inflamatoria intestinal, diverticulitis y estreñimiento.

También es patente su prevención en enfermedades cardiovasculares, colesterol y triglicéridos, el almidón mejora el perfil de lípidos sanguíneos y funciona como prebiótico en el colon. En casos de obesidad su consumo aumenta la saciedad y reduce el consumo de energía. En situaciones de osteoporosis, enriquece la absorción del calcio y aumenta la de micronutrientes.
Este tipo de almidón es un almidón natural modificado. La materia prima es el almidón natural (polvo) que puede ser adquirido comercialmente. Las fuentes naturales de almidón son los cereales (maíz, trigo, avena, centeno, sorgo, avena, cebada) raíces y tubérculos (papa, yuca, jícama) y leguminosas (frijol, garbanzo, habas, chícharos)

La tecnología para producir este almidón modificado está disponible y su comercialización dependerá de quien se interese en comercializarla para adicionarlo a yogurt u otros sistemas alimenticios.

Cabe señalar, que es importante modificar nuestros hábitos de alimentación y vida sedentaria; debemos consumir  productos naturales altos en fibra como es el caso de almidón resistente y bajos en sal y carbohidratos para prevenir enfermedades cardiovasculares y problemas de obesidad.

Esta investigación obtuvo  mención honorífica en la categoría de tecnología, en la edición 33 del Premio Nacional en Ciencia y Tecnología de Alimentos 2009 que organizan el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, Conacyt,  y la Asociación de Embotelladoras Mexicanas de Coca Cola, A.C.

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AHANAOA A. C.
Miguel Leopoldo Alvarado
Fundador y Presidente
http://www.nutriologia-ortomolecular.info

Thursday, December 15, 2011

LINUS CARL PAULING / "Medicina Ortomolecular"

LINUS CARL PAULING / "Medicina Ortomolecular"

(Portland 28 de febrero 1901, 19 de agosto de 1994) Químico estadounidense y una de las mentes mas brillantes del siglo XX. Premio Nobel 1954 en química y premio Nobel de la paz en 1962. Hizo contribuciones importantes a la definición de la estructura de cristales y proteínas y fue uno de los primeros fundadores de la biología molecular. Pauling abogó por el consumo de grandes dosis de vitamina C, logrando  importantes avances en el cáncer. A finales de la década de 1950 Pauling investigó la acción de las enzimas sobre las funciones cerebrales, pensaba que las enfermedades mentales podrían estar causadas en parte por disfunciones enzimáticas. Cuando leyó la terapia de niacína en psiquiatría publicación de Abraham Hoffer en 1965 se dio cuenta que las vitaminas podían tener efectos bioquímicos sobre el organismo, además de aquellos efectos relacionados a la prevención de las enfermedades provocadas por la deficiencia vitamínica. En1968 publicó en la revista SCIENCE su articulo mas importante en este terreno "Psiquiatría Ortomolecular"., para que posteriormente fundara la Medicina Ortomolecular.-- 

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AHANAOA A. C.
Miguel Leopoldo Alvarado
Fundador y Presidente
http://www.nutriologia-ortomolecular.info

Medicina Ortomolecular

Medicina Ortomolecular

Alejandro Fernández MD.


"Que hizo que Pauling viera tan claramente lo que la mayoría no fue capaz de percibir?

"Leyó cada estudio, se formó sus propias conclusiones de los datos y luego hizo las comprobaciones de sus ideas frente a las del autor.

"La humanidad es afortunada de que Linus Pauling haya vivido y llevara a cabo su investigación"

Owen R. Fonorow

Cuadro de texto:  Linus Pauling, quien fue 2 veces premio Nobel, (Química y Paz), acuñó el término "ortomolecular" en 1968 para esbozar una nueva visión médica que busca restituir la salud apoyando los recursos propios del organismo y la sabiduría implícita de los ecosistemas  bioquímicos naturales. "Orto" significa recto, ordenado. En otras palabras, apoyar y facilitar la recuperación del orden molecular fundamental de los organismos, en lugar de intervenir con fármacos que artificiosamente modifican un determinado factor de la trama bioquímica ignorando todo orden o status interno.

Para la MO, el médico debe integrar el conocimiento operativo de la bioquímica y la nutrición con la realidad clínica del paciente. 

 

 

Reivindicando la Nutrición Clínica

La MO da especial importancia a la nutrición y al uso de nutrientes no solo de forma preventiva, sino como medicamentos; porque considera muchas enfermedades como trastornos debidos a deficiencias nutricionales que la medicina oficial ignora[i].

Los investigadores de la MO, verificaron la validez de los requerimientos nutricionales diarios establecidos, (RDA), con pruebas terapéuticas controladas. Encontraron que la mayoría de estas cifras no soportaban la prueba del análisis y la observación cuidadosa. Los hechos mostraban que muchas enfermedades consideradas incurables respondían muy bien a megadosis de vitaminas.

 

El Redescubrimiento de las Vitaminas

Siempre se ha pensado que las vitaminas son solo catalizadores de reacciones que se necesitan en dosis muy bajas, debido a que se reciclan continuamente.  Pero algunos indicios llevaron a realizar pruebas terapéuticas con dosis altas de vitaminas en varios trastornos cuando ciertas observaciones lo sugerían. Se reveló que muchos esquizofrénicos deteriorados mejoraron cuando se les suministró altas dosis de niacina[ii]. Esta misma sustancia mejoraba consistentemente los niveles sanguíneos de colesterol[iii]. La vitamina E dada durante suficiente tiempo, mostró una importante acción en la enfermedad coronaria[iv]. Los enfermos de cáncer mejoraban en gran medida sus condiciones[v] cuando recibieron vitamina C.  Estos y otros hechos indicaban que las vitaminas han sido poco estudiadas, en contraposición a lo se piensa usualmente, y tiene muchas otras funciones que desconocíamos además de actuar como coenzimas. Su acción se definió  prematuramente por una sola de sus funciones bioquímicas.

La Supuesta Toxicidad de las Megadosis

Como reacción  al uso de las megadosis, algunos médicos difundieron ciertas ideas sobre intoxicaciones por vitaminas que nunca se han corroborado. Con excepción de la vitamina A y la piridoxina, que producen alteraciones temporales reversibles; la realidad de estas advertencias no se ha demostrado. Hasta ahora nadie ha publicado casos de cálculos renales o daño hepático por vitamina C. A pesar de esto, estas toxicidades continúan apareciendo en los libros y se incluyen en las presentaciones comerciales de las vitaminas.

La medicina oficial ignorando esta avalancha de informes considera que:

·        Las vitaminas son sólo catalizadores y por lo tanto se necesitan en dosis muy pequeñas ya que pueden reciclarse casi indefinidamente

·        Las vitaminas sólo se requieren para prevenir ciertas deficiencias. Por ejemplo, la tiamina previene el beri-beri, la niacina la pelagra, el ácido ascórbico el escorbuto.

Frente a esto la MO propone:

1.      Las dosis de vitaminas se usan tanto para prevenir como para tratar, y pueden variar en un rango muy largo. Por ejemplo para prevenir la pelagra se necesitan 10 miligramos de niacina diariamente, pero para prevenir la recurrencia de los síntomas de pelagra crónica se requieren 1000 miligramos diariamente. No hay una dosis optima para toda la población. Depende de la edad, el sexo, la enfermedad, el grado de stress a que se someta el individuo etc. Deben determinarse los niveles para esquizofrénicos, pacientes artríticos, de lupus, de cáncer, etc[vi].

2.      Las vitaminas tienen otras acciones que no están relacionadas con sus propiedades conocidas, porque hasta ahora, la comprensión que se tiene de ellas es incompleta. 

Los Requerimientos Diarios. Un Salario Mínimo Nutricional

Una característica de la oficialidad médica es pensar que la ciencia esta suficientemente desarrollada y que ya se conoce todo lo que es relevante para sacar conclusiones. Hace 50 ya se pensaba así y basados en ese limitado conocimiento bioquímico se fijaron los RDA. Todo lo que en ese momento se sabía de la vitamina C era su acción para evitar el escorbuto. Se ignoraba su acción en la formación de colágeno, en la inmunidad, en la formación de prostaglandinas, no se sabía nada de radicales libres ni de antioxidantes, ni los cientos de funciones en el metabolismo de los carbohidratos, etc. Se estableció la dosis diaria de vitamina C en 60 mgs.

Por otra parte, se sabe que los animales producen 100 veces mayor cantidad de vitamina C al RDA establecido[vii]. Linus Pauling y Ewan Cameron estudiaron en seres humanos, el papel de las altas dosis[viii] de esta vitamina, similares a las encontradas en animales. Comprobaron de manera consistente la disminución de enfermedades degenerativas, infartos de corazón, cáncer, infecciones respiratorias, urinarias, retraso del envejecimiento, y otras importantes acciones[ix].

A pesar de todas estas pruebas, la medicina oficial ha insistido en mantener sus RDA, de esta manera la industria de alimentos y la farmacéutica  incluyen unos niveles muy bajos de nutrientes en sus productos. 

El Conocimiento Bioquímico de la Medicina Actual es un Modelo Incompleto en Formación 

Cada vez es más evidente que el conocimiento bioquímico que fundamenta la aplicación de la farmacología oficial es un modelo incompleto en desarrollo, que tiene constante cambios por nuevas observaciones y que dista mucho de integrar y dar explicación de manera satisfactoria a muchos fenómenos de la clínica diaria. En consecuencia, la investigación ortomolecular, al igual que varias otras disciplinas médicas[x], considera que la realidad bioquímica de un organismo enfermo es demasiado compleja para que una intervención con fármacos pueda restituirle su orden básico. Los investigadores ortomoleculares piensan que sólo la  sabiduría implícita en la fisiología de un organismo, puede cumplir con la tarea de recuperar su propio equilibrio, y que el médico debe actuar con más humildad,  limitándose a apoyar esta actividad interna, proporcionándole un medio interno adecuado con una oferta real de los recursos y nutrientes necesarios para reconstituir el ecosistema metabólico y que se restablezca el orden desde adentro.  

La intervención externa con fármacos, es incauta, e ignora la mayor parte de los factores bioquímicos implicados, por lo que no se produce un cambio real que se traduzca en la recuperación del enfermo crónico. Paradójicamente, la oficialidad parece actuar con el sentimiento de haber alcanzado el total esclarecimiento de la realidad metabólica.    

La Hipertensión Ejemplifica la Visión Ortomolecular 

El control de la hipertensión arterial es un buen ejemplo de la integridad  de esta perspectiva. 

Son muchos los agentes que tienen relación con el aumento de la presión arterial. Entre ellos están: el sodio, calcio, potasio, magnesio, adrenalina, noradrenalina, serotonina, dopamina, renina, angiotensina, taurina, coenzima Q10, arginina, oxido nítrico, cerca de 20 prostaglandinas, unos 6 esteroides suprarrenales,  cientos de enzimas y seguramente muchas otras sustancias que hoy ignoramos. Estos elementos condicionan el calibre de los vasos sanguíneos, la respuesta nerviosa autónoma, el volumen de sangre dentro de los vasos y en el líquido extracelular, la concentración de minerales dentro y fuera de las células, los ajustes de las células renales para adaptarse a estas modificaciones, etc. 

Aunque se han desarrollado sustancias que actúan en varios puntos de la compleja trama metabólica de la enfermedad hipertensiva, se limitan a ejercer una acción muy corta y superficial. Estos fármacos no se crearon con el propósito que el organismo "aprenda" de ellos a responder de otra manera, o se reequilibre normalizando la tensión arterial. Solo subsidian los síntomas durante 8 a 12 horas imponiendo su acción fisiológica sobre el individuo de forma temporal[xi],  para bajar las cifras de presión.

Lo ideal sería usar estos fármacos en momentos de crisis para prevenir una complicación o superar un estado agudo. Pero fuera de estos trances, solo la reconstrucción de los ecosistemas moleculares desequilibrados puede operar un cambio que se traduzca en la recuperación del enfermo. 

La enfermedad hipertensiva ha consumido la atención y el esfuerzo de cientos de investigadores. Se han gastado millones de dólares en recursos. Pero cuando se miran las estadísticas se aprecia que las muertes por consecuencias de la hipertensión siguen ocupando los primeros lugares en las listas.   

Un Ejemplo de Recuperación Ortomolecular 

Cuando se dividió la Unión Soviética en 1989, una parte de la población de la zona asiática que contaba con seguridad social estatal perdió este recurso. Se sabe que muchos pacientes hipertensos que enfrentaron este cambio, debieron abandonar la vida de la ciudad y regresar al campo a llevar la forma de vida de sus antepasados. En contra de lo esperado, estas personas se curaron de su hipertension, porque el cambio en su dieta y forma de vida tuvo un mayor impacto en su recuperación que el uso de fármacos anti-hipertensivos.   

Los Recursos de la MO 

En el trabajo de recuperación bioquímica la MO aplica los siguientes recursos:  

  • Vitaminas
  • Minerales
  • Aminoácidos
  • Acidos grasos esenciales
  • Enzimas
  • Homeopatía
  • Terapia de quelación
  • Ejercicio
  • Meditación

La Quelación y la Inmortalidad Celular

Alexis Carrel y otros investigadores posteriores, han mantenido vivos cultivos de células o tejidos por tiempo indefinido, sin que estos se debiliten o mueran. En algunos casos, estos organismos han mostrado ser virtualmente inmortales, en otros como las células germinales del erizo de mar, han permanecido vivos por períodos de tiempo mucho mayores que su ciclo de vida normal. 

Para lograr que este resultado, los investigadores no usaron antibióticos ni medidas similares contra posibles gérmenes agresores, ni congelaron las células para detener su metabolismo. Conservaron totalmente limpio, y con la oferta suficiente de nutrientes, el medio extracelular que baña los organismos, con una renovación cuidadosa del líquido matriz y agregándole sustancias quelantes que lo mantuvieron limpio de minerales tóxicos. En otras palabras, aplicaron el criterio ortomolecular de Pauling. 

Aunque el EDTA no es un nutriente ni una sustancia natural, esta terapia está dirigida a limpiar el medio interno de minerales tóxicos acumulados durante toda la vida, que fomentan la agresión oxidativa. Los recursos bioquímicos del organismo para efectuar esta labor, son casi nulos porque la toxicidad por metales pesados es un fenómeno totalmente nuevo en la evolución del hombre como especie. Nunca hasta ahora el ser humano ha experimentado este proceso de deterioro por tóxicos residuales. 

Por otra parte, esta terapia, se apoya en la educación al paciente sobre el soporte nutricional y los suplementos de nutrientes para mantener los resultados de la acción del EDTA. 

Los investigadores de la MO consideran que la quelación con EDTA se ajusta al espíritu de esta disciplina ya que produce un cambio en el medio interno del paciente lo suficientemente profundo para recuperar y conservar los ecosistemas bioquímicos del organismo. Estos logros han sido documentados en numerosos estudios sobre la agresión oxidativa y el daño celular ocasionado por metales pesados y ciertos minerales como el calcio, hierro y cobre libres.  

La Nueva Metodología  

Las Pruebas Terapéuticas  

En casos en que la evidencia lo indique, la MO usa dosis de prueba de un determinado nutriente, para tratar un estado específico. Esta herramienta ha sido un recurso ampliamente usado, aunque se supone ajeno a la metodología oficial que se ajusta a protocolos de dosis fijas. Esta conducta marca una gran diferencia, porque exige al médico tener un conocimiento verdaderamente operativo[xii] de la nutrición y de la bioquímica para que pueda esclarecer la realidad clínica del paciente y sobre todo poder juzgar los hechos por sí mismo.  

La Titulación de las Dosis Individuales 

La individualidad bioquímica de los enfermos es un aspecto que ha salido a la luz a partir de este desarrollo. En contraposición a determinación homogénea de las dosis de fármacos en los protocolos, en miligramos por kilo, las pruebas terapéuticas de vitaminas y otros nutrientes han evidenciado una amplia variabilidad de respuestas en los pacientes.  

Esta diversidad ha dado lugar a que algunos investigadores determinen las dosis según titulación en los pacientes. Uno de las titulaciones más conocidas es la de la vitamina C creada por el Dr. Robert Cathcart; basada en la tolerancia intestinal a dosis crecientes de vitamina C. Los pacientes que toleran solo 4 a 15 gramos diarios de vitamina C cuando están bien; cuando están enfermos o sometidos a stress[xiii] toleran mucho mas, a veces hasta 200 gramos.   

 

Esperanzas Reales para los Enfermos Crónicos 

Con el cambio metodológico que incluye las pruebas terapéuticas se pone en evidencia un panorama mucho más alentador para el enfermo crónico, aún para los casos considerados incurables.

Incluso algunas enfermedades genéticas han sido mejoradas con megadosis de nutrientes[xiv]. 

Cuadro de texto:  Es común encontrar estudios que destacan  el valor de algunos nutrientes en trastornos degenerativos del sistema nervioso, alergias crónicas, enfermedades articulares tórpidas y varios otros problemas de difícil manejo. Esta información puede revisarse libremente en los portales de medicina ortomolecular, la recopilación de los trabajos de Pauling y Hoffer, la fundación Vitamina C, la página del doctor R. Cathcart,IX  etc.  

 

Superando el Autismo Médico  

Además de ignorar la avalancha de estudios que continuamente ratifican la realidad  de la visión ortomolecular, la oficialidad médica desconoce los relatos del paciente para sostenerse en su versión de los hechos. Algunos enfermos de forma inocente con sus relatos a menudo desconciertan y contradicen las opiniones del médico apegado a la oficialidad. Es sabido como muchos pacientes evitan contar ciertos hechos por temor al rechazo y la critica. Además, en las historias clínicas solo se consignan los hechos que se ajustan a la forma  de pensar establecida.   

15 principios que Identifican el Espíritu Ortomolecular[xv] 

1.      Las ortomoléculas son la base del diagnóstico y tratamiento médicos. El conocimiento del uso seguro y efectivo de los nutrientes, enzimas, hormonas, antígenos, anticuerpos y  otras moléculas presentes en la naturaleza son esenciales para asegurar un standard razonable de  eficacia en la practica médica. 

2.      Las ortomoléculas tienen un riesgo bajo de toxicidad. Los fármacos tienen un mayor riesgo y son por lo tanto la segunda escogencia si hay un tratamiento ortomolecular alternativo.  

3.      Los exámenes de laboratorio no son siempre precisos y las pruebas en sangre no reflejan necesariamente los niveles de nutrientes dentro de los órganos y tejidos; especialmente en el sistema nervioso. La prueba terapéutica y la titulación de dosis a menudo son más prácticos.  

4.      La individualidad bioquímica es un precepto central en medicina ortomolecular. Por lo tanto,  encontrar la dosis óptima de nutrientes es un asunto práctico. Las megadosis, o dosis mayores de lo normal, son a menudo efectivas pero solo pueden determinarse por pruebas terapéuticas. La titulación de dosis es necesaria en casos que no respondan. 

5.      Los Requerimientos diarios mínimos (RDA) del Consejo de Alimentos y Nutrición de los Estados Unidos son aplicables a sujetos sanos normales. Por definición, los pacientes enfermos no son sanos o normales y no se adecuan a estos requerimientos. 

6.      La contaminación ambiental del aire, agua y alimentos es común. La búsqueda de contaminantes tóxicos  está justificada y es necesario un alto índice de suspicacia en todos los casos. 

7.      La salud óptima es un reto de toda la vida. Las necesidades bioquímicas cambian y nuestras prescripciones ortomoleculares deben cambiar basadas en seguimientos, exámenes repetidos y pruebas terapéuticas para permitir un ajuste fino de cada prescripción y proveer un grado de salud que antes no era posible. 

8.      Los trastornos relacionados con nutrientes son siempre tratables y las deficiencias son siempre curables. Ignorar su existencia es equivalente una mala práctica.  

9.      No permita que el derrotismo médico impida una prueba terapéutica; las enfermedades hereditarias a menudo responden al tratamiento ortomolecular. 

10.  Cuando se sabe que un tratamiento es seguro y posiblemente efectivo, como en casos de terapia ortomolecular; es mandatoria una prueba terapéutica. 

11.  Los pacientes son usualmente confiables. El paciente debe escuchar su cuerpo. El médico debe escuchar a su paciente. 

12.  Negar al paciente información y acceso al tratamiento ortomolecular es negarle la posibilidad de escoger otros tratamientos. 

13.  Entere al paciente de su estado. Muéstrele información y estudios. Respétele su derecho de libertad de escogencia en medicina. 

14.  Lleve al  paciente a darse cuenta que la salud no es meramente la ausencia de enfermedad sino el logro positivo de la optimización de sus funciones y su bienestar. 

15.  La esperanza es terapéutica y las terapias ortomoleculares son una valiosa fuente de esperanza. Esto es ético en tanto no haya falsedad o deformación de los hechos.

 

Notas 

[i] La cátedra de nutrición es algo casi inexistente en la medicina oficial. En los Estados Unidos solo unas pocas universidades la incluyen. Se calcula que el tiempo promedio que un médico en ese país recibe de nutrición es de solo 2 horas en toda la carrera. En Colombia la situación es similar.

 [ii] Hoffer A, Osmond H, Callbeck MJ & Kahan I: Treatment of Schizophrenia with Nicotinic Acid and Nicotinamide. J Clin Exper Psychopathol 18:131-158, 1957

 [iii] Altschul R, Hoffer A & Stephen JD: Influence of Nicotinic Acid on Serum Cholesterol in Man. Arch Biochem Biophys 54:558-559, 1955.

 [iv] Shute EV: The Heart and Vitamin E. The Shute Foundation for Medical Research, London, Canada, 1969

 [v] Cameron E: Protocol for the use of vitamin C in the treatment of cancer. Medical Hypothesis 36:190-194, 1991.

 [vi] Williams RJ: Nutrition Against Disease, Pitman Publishing Co. New York, 1971.

 [vii] Como ejemplos, ajustado el peso a 70 kilos,  en condiciones basales una vaca  produce el equivalente a  10 gramos diarios de vitamina C y un ratón 30.

 [viii] Cameron E & Pauling L: Cancer and Vitamin C. W. W. Norton & Co. New York, 1979. Updated and Expanded Cancer and Vitamin C, E. Cameron and L. Pauling, Camino Books, Inc., P.O. Box 59026, Phila., PA 19102, 1993

 [ix] Esta información esta disponible libremente en www.orthomed.org, www.orthomed.com. www.vitaminCfoundation.org,  y www.PaulingTherapy.com.

 [x] La Medicina tradicional china, las escuelas de psicología humanista, la terapia con esencias florales y especialmente la homeopatía comparten este criterio.

 [xi] Esta acción es llamada acción primaria o dependiente de la sustancia. El organismo luego presenta una respuesta mas o menos opuesta a la primera llamada acción secundaria o dependiente del enfermo. Esta es la que determina lo que el enfermo adquiere de la sustancia. Por ejemplo. La cafeína tiene una acción primaria  estimulante inicial y desencadena luego una acción secundaria deprimente. Los sujetos tomadores de café adquieren la tendencia a tener deprimida su energía que es la que hace que busquen esa bebida para tonificarse.

 [xii] La formación del médico incluye uno o varios cursos de bioquímica pero en un nivel que no es adecuado para guiar la practica clínica. La MO exige una comprensión de esta materia para estar en capacidad de inferir eventos metabólicos a partir de la realidad clínica del enfermo y de decidir acciones terapéuticas acordes.

 [xiii] Esta información puede consultarse libremente en www.orthomed.com

 [xiv] Pauling publicó un estudio sobre la acción de la vitamina C en ratones genéticamente manipulados.

 [xv] Hoffer A, The Vitamin Paradigm Wars.  The Towsend letter for doctors and patients 1996.

AHANAOA A. C.
Miguel Leopoldo Alvarado
Fundador y Presidente
http://www.nutriologia-ortomolecular.info

Orthomolecular Psychiatry: Varying the Concentrations of Substances Normally Present in the Human Body may Control Mental Disease / Linus Pauling, Ph.D. http://www.orthomed.org

The methods principally used now for treating patients with mental disease are psychotherapy (psychoanalysis and related efforts to provide insight and to decrease environmental stress), chemotherapy (mainly with the use of powerful synthetic drugs, such as chlorpromazine, or powerful natural products from plants, such as reserpine), and convulsive or shock therapy (electroconvulsive therapy, insulin coma therapy, pentylenetetrazol shock therapy). I have reached the conclusion, through arguments summarized in the following paragraphs, that another general method of treatment, which may be called orthomolecular therapy, may be found to be of great value, and may turn out to be the best method of treatment for many patients.

Orthomolecular psychiatric therapy is the treatment of mental disease by the provision of the optimum molecular environment for the mind, especially the optimum concentrations of substances normally present in the human body (1). An example is the treatment of phenylketonuric children by use of a diet containing a smaller than normal amount of the amino acid phenylalanine. Phenylketonuria (2) results from a genetic defect that leads to a decreased amount or effectiveness of the enzyme catalyzing the oxidation of phenylalanine to tyrosine. The patients on a normal diet have in their tissues abnormally high concentrations of phenylalanine and some of its reaction products, which, possibly in conjunction with the decreased concentration of tyrosine, cause the mental and physical manifestations of the disease (mental deficiency, severe eczema, and others). A decrease in the amount of phenylalanine ingested results in an approximation to the normal or optimum concentrations and to the alleviation of the manifestations of the disease, both mental and physical.

The functioning of the brain is dependent on its composition and structure; that is, on the molecular environment of the mind. The presence in the brain of molecules of N,N-diethyl-D-lysergamide, mescaline, or some other schizophrenogenic substance is associated with profound psychic effects (3). Cherkin has recently pointed out (4) that in 1799 Humphry Davy described similar subjective reactions to the inhalation of nitrous oxide. The phenomenon of general anesthesia also illustrates the dependence of the mind (consciousness, ephemeral memory) on its molecular environment (5).

The proper functioning of the mind is known to require the presence in the brain of molecules of many different substances. For example, mental disease, usually associated with physical disease, results from a low concentration in the brain of any one of the following vitamins: thiamine (B1), nicotinic acid or nicotinamide (B3), pyridoxine (B6), cyanocobalamin (B12), biotin (H), ascorbic acid (C), and folic acid. There is evidence that mental function and behavior are also affected by changes in the concentration in the brain of any of a number of other substances that are normally present, such as L(+)-glutamic acid, uric acid, and gamma-aminobutyric acid (6).

Optimum Molecular Concentrations
Several arguments may be advanced in support of the thesis that the optimum molecular concentrations of substances normally present in the body may be different from the concentrations provided by the diet and the gene controlled synthetic mechanisms, and, for essential nutrilites (vitamins, essential amino acids, essential fatty acids) different from the minimum daily amounts required for life or the "recommended" (average) daily amounts suggested for good health. Some of these arguments are presented in the following paragraphs.

Evolution and Natural Selection
The process of evolution does not necessarily result in the normal provision of optimum molecular concentrations. Let us me ascorbic acid as an example. Of the mammals that have been studied in this respect, the only species that have lost the power to synthesize ascorbic acid and that accordingly require it in the diet are man, other Primates (rhesus monkey, Formosan long-tail monkey, and ring-tail or brown capuchin monkey), the guinea pig, and an Indian fruit-eating bat (Pteropus medius) (7). Presumably the loss of the gene or genes controlling the synthesis of the enzyme or enzymes involved in the conversion of glucose to ascorbic acid occurred some 20 million years ago in the common ancestor of man and other Primates, and occurred independently for the guinea pig and for one species of bat and one bird, in each case in an environment such that ascorbic acid was provided by the food. For a mutation rate of 1/20,000 per gene generation and for even a very small advantage for the mutant (0.01 percent more progeny) the mutant would replace the earlier genotype within about I million years. The advantage to the mutant of being rid of the ascorbic-acid-synthesis machinery (decrease in cell size and energy requirement, liberation of machinery for other purposes) might well be large, perhaps as much as I percent; a disadvantage nearly as large (less by 0.01 percent) resulting from a less than optimum supply of dietary ascorbic acid would not prevent the replacement of the earlier species by the mutant. Hence, even if the amount of the vitamin provided by the diet available at the time of the mutation were less than the optimum amount, the mutant might still be able to replace its predecessor. Moreover, it is possible that the environment has changed during the last 20 million years in such a way as to provide a decreased amount of the vitamin. Even a serious disadvantage of the changed environment would not lead to a mutation restoring the synthetic mechanism within a period of a few million years, because of the small probability of such mutations, far smaller than of those resulting in loss of function.

Fig. 1. Diagrammatic representation of growth rate or other vital property of an organism as function of the concentration of vital substance in the organism, showing the concentration at which the differential advantage of an increased amount of vital substance is just balanced by the differential disadvantage resulting from an increased amount of machinery for synthesis, and the concentration that gives optimum functioning without consideration of the burden of the machinery for synthesis. Fig. 2 (right). The observed rate of growth of a pyridoxine-requiring Neurospora mutant (Beadle and Tatum, 1941), as function of the concentration of pyridoxine in the medium.

Moreover, the process of natural selection may be expected later on to lead to the survival of a species or strain that synthesizes somewhat less than the optimum amount of an autotrophic vital substance rather than of the species or strain that synthesizes the optimum amount. To synthesize the optimum amount requires about twice as much biological machinery as to synthesize half the optimum amount. As suggested in Fig. 1, the evolutionary disadvantage of synthesizing a less than optimum amount of the vital substance may be small, and may be outweighed by the advantage of requiring a smaller amount of biological machinery. Evidence from the study of microorganisms is discussed in the following paragraphs.

Evidence from Microbiological Genetics
Many mutant microorganisms are known to require, as a supplement to the medium in which they are grown, a substance that is synthesized by the corresponding wild-type organism (the normal strain). An example is the pyridoxine-requiring mutant* of Neurospora sitophila reported by G. W. Beadle and E. L. Tatum in their first

Neurospora paper, published in 1941 (8). Several species of Neurospora that have been extensively studied are known to be able to grow satisfactorily on synthetic media containing inorganic salts, an inorganic source of nitrogen, such as ammonium nitrate, a suitable source of carbon, such as sucrose, and the vitamin biotin. All other substances required by the organism are synthesized by it. Beadle and Tatum found that exposure to x-radiation produces mutant strains such that one substance must be added to the minimum medium in order to permit the growth at a rate approximating that of the normal strain. Their pyridoxine-requiring mutant was found to grow on the standard medium at a rate only 9 percent of that of the normal strain. When pyridoxine (vitamin B6) is added to the medium, the rate of growth of this strain at first increases nearly linearly with the concentration of the added pyridoxine. and then increases less rapidly, as shown in Fig. 2 (9). The growth rate of the normal strain without added pyridoxine is equal to that of the mutant with about 10 micrograms of the growth substance per liter in the medium. At a concentration about four times this value (40 micrograms per liter) the growth rate of the mutant strain reaches a value 7 percent greater than that of the normal strain without added pyridoxine.

The point of maximum curvature of the curve in Fig. 2, at about 3.2 micrograms of pyridoxine per liter (indicated by a cross), may be reasonably considered to mark the division between the region of vitamin deficiency (to the left) and the region of normal vitamin supply (to the right), such as might permit the mutant to compete with the wild type, which has the growth rate represented by the filled circle in Fig. 2. The point marked by the cross might well correspond to an "adequate" or "recommended" amount of the vitamin, in that the growth rate of the mutant is only 12 percent less than that of the wild strain, and that the amount of the vitamin would have to be increased threefold to make up this 12 percent (10).

As shown in Fig. 2, quadrupling the concentration of pyridoxine that gives the mutant a growth rate equal to that of the wild type causes a further increase in growth rate by nearly 10 percent. The growth rates of the mutant and the wild type at very large concentrations of the vitamin have not been measured, so far as I know, and the optimum concentration is not known. From the work of Beadle and Tatum the optimum concentration may be taken to be greater than 40 micrograms per liter; that is, more than ten times the "adequate" concentration for the mutant and more than four times the concentration equivalent to the synthesizing capability of the wild type. The growth rate of the mutant at the optimum concentration is more than 22 percent greater than that at the "adequate" concentration and more than 9 percent greater than that of the normal strain.

Similar results have been reported for other mutants of Neurospora. The values found by Tatum and Beadle (11) for a p-aminobenzoic-acid-requiring mutant of Neurospora crassa as a function of the concentration of p-aminobenzoic acid added to the standard medium are shown in Fig. 3. The growth-rate curve is similar in shape to that for the pyridoxine-requiring mutant. The value of the growth rate for the normal strain of Neurospora crassa with no added p-aminobenzoic acid is equal to that for the mutant at a concentration of added p-aminobenzoic acid of about 15 micrograms per liter. A value about 4 percent greater is found for the normal strain at 40 micrograms per liter and for the mutant strain at 80 micrograms per liter, as indicated in Fig. 3.


Fig. 3 (left). The observed rate of growth of a p-aminobenzoic-acid-requiring Neurospora mutant (Tatum and Beadle, 1942), as function of concentration of the growth substance in the medium.

Fig. 4 (right). Observed rate of growth of a paraminobenzoic acid-requiring Neurospora mutant as function of the logarithm of the concentration of p-aminobenzoic acid.

It is customary to plot values of the growth rate against the logarithm of the concentration of the growth substance, as shown in Fig. 4. The amount of increase accompanying a doubling in the concentration of the growth substance is a maximum at 1.25 to 2.5 micrograms per liter, and decreases thereafter to about half the value for each successive doubling.

From these two examples we see that there may be a significant increase in rate of growth of the normal strain through addition of some of the growth substance that it synthesizes to the medium in which it is grown; that is, that the amount of the growth substance that is synthesized by the normal strain is not the optimum amount, but is somewhat less- approximately 7 percent less in the case of pyridoxine (with the normal strain of Neurospora sitophila) and 4 percent less for p-aminobenzoic acid (with the normal strain of Neurospora crassa). Many other examples are known of microorganisms that grow more abundantly in a medium containing vitamins, amino acids, or other substances that they are able to synthesize than on a minimum medium.

Evidence supporting the above arguments has been presented recently by Zamenhof and Eichhorn (11a) in a paper entitled "Study of microbial evolution through loss of biosynthetic functions: Establishment of 'defective' mutants." These authors carried out experiments involving competitive growth in a chemostat of an auxotrophic mutant (a mutant requiring a nutrilite) and a prototrophic parent in a medium of constant composition containing the nutrilite. They found that the "defective" mutant has a selective advantage over the prototrophic parental strain under these conditions. For example, an indole-requiring mutant of Bacillus subtilis was found to show a strong selective advantage over the prototrophic back-mutant when the two were grown together in a medium containing tryptophan; the relative number of cells of the latter decreased 10(6)-fold in 54 generations. They also found that greater advantage to the auxotroph accompanies a greater number of biosynthetic steps that have been dispensed with (earlier block in a series of reactions), with the final metabolite available. They point out that a mutant with a gene deletion would be at a distinct selective advantage over a point mutant, in that not only the synthesis of the metabolite, but also that of the structural gene, the messenger RNA, and perhaps the inactive enzyme itself would be dispensed with, and that accordingly the mutant with a deletion would replace the point mutant in competition. They mention evidence that some of the "defective" strains occurring in nature have lost one or more of their structural genes by deletions, rather than by point mutations.

Molecular Concentrations and Rate of Reaction
Most of the chemical reactions that take place in living organisms are catalyzed by enzymes. The mechanisms of enzyme-catalyzed reactions in general involve (i) the formation of a complex between the enzyme and a substrate molecule and (ii) the decomposition of this complex to form the enzyme and the products of the reaction. The rate determining step is usually the decomposition of the complex to form the products, or, more precisely, the transition through an intermediate state of the complex, characterized by activation energy less than for the uncatalyzed reaction, to a complex of the enzyme and the products of reaction, with a rapid dissociation. Under conditions such that the concentration of the complex corresponds to equilibrium with the enzyme and the substrate, the rate of the reaction is given by the following equation [the Michaelis-Menten equation (12)]:

In this equation [S] is the concentration of the substrate, E is the total concentration of enzyme (present both as free enzyme and enzyme complex), K is the equilibrium constant for formation of the enzyme complex ES, and k is the reaction-rate constant for decomposition of the complex to form the enzyme and reaction products. This equation corresponds to the case in which there are no enzyme inhibitors present.

Values of the reaction rate calculated from this equation for different values of K are shown in Fig. S. The curves are similar in shape to those of Figs. 2 and 3. At concentrations much smaller than K (-1) the reaction rate is proportional to the concentration of substrate. At larger concentrations, as the amount of enzyme complex becomes comparable to the amount of free enzyme, the reaction rate changes from the linear dependence. At substrate concentration equal to K (-1) the slope of the curve is one-quarter of the initial slope, and the value is one-half of the value corresponding to saturation of the enzyme by the substrate.

The similarity of the curves of Figs. 2 and 3 to appropriate curves in Fig. 5 suggests that the growth substance may be involved in an enzyme-catalyzed reaction in which it serves as the substrate. The normal strain of the organism manufactures an amount of the substrate such as to permit the reaction to take place at what may be considered a normal rate, 90 or 95 percent of the maximum rate, which corresponds to saturation of the enzyme. As described above, the gain in reaction rate associated with the manufacture of a larger amount of the substrate, with a corresponding advantage to the organism, might be balanced by the disadvantage to the organism associated with the upkeep of the larger amount of machinery required to manufacture the increased amount of substrate. An increase in rate of this reaction could also be achieved by an increase in the amount of the enzyme synthesized by the organism. Here, again, the advantage to the organism resulting from this increase may be overcome by the disadvantage associated with the increase in the amount of machinery required for the increased synthesis. During the process of evolution there has presumably been selection of genes determining the concentrations of the enzymes catalyzing successive reactions such as to achieve an approximation to the optimum reaction rate with the smallest amount of disadvantage to the organism.

The rate of an enzyme-catalyzed reaction is approximately proportional to the concentration of the reactant, until concentrations that largely saturate the enzyme are reached. The saturating concentration is larger for a defective enzyme with decreased combining power for the substrate than for the normal enzyme. For such a defective enzyme the catalyzed reaction could be made to take place at or near its normal rate by an increase in the substrate concentration, as indicated in Fig. 5. The short horizontal lines intersecting the curves indicate what may be called the "normal" reaction rate, 80 percent of the maximum. For K = 2 the "normal" rate is achieved at substrate concentration [S] = 2. At this substrate concentration the reaction rate is only 29 percent of the maximum and 35 percent of "normal" for a mutated enzyme with K = 0.2; it could be raised to the "normal' value by a tenfold increase in the substrate concentration, to [S] = 20. Similarly, the still greater disadvantage of low reaction rate for a mutated enzyme with K only 0.01 could be overcome by a 200-fold increase in substrate concentration, to [S] = 400, This mechanism of action of gene mutation is only one of several that lead to disadvantageous manifestations that could be overcome by an increase, perhaps a great increase, in the concentration of a vital substance in the body. These considerations obviously suggest a rationale for megavitamin therapy.

Molecular Concentrations and Mental Disease
The functioning of the brain and nervous tissue is more sensitively dependent on the rate of chemical reactions than the functioning of other organs and tissues. I believe that mental disease is for the most part mused by abnormal reaction rates, as determined by genetic constitution and diet, and by abnormal molecular concentrations of essential substances. The operation of chance in the selection for the child of half of the complement of genes of the father and mother leads to bad as well as to good genotypes, and the selection of foods (and drugs) in a world that is undergoing rapid scientific and technological change may often be far from the best. Significant improvement in the mental health of many persons might be achieved by the provision of the optimum molecular concentrations of substances normally present in the human body. Among these substances, the essential nutrilites may be the most worthy of extensive research and more thorough clinical trial than they have yet received. One important example of an essential nutrilite that is required for mental health is vitamin B12, cyanocobalamin. A deficiency of this vitamin, whatever its cause (pernicious anemia; infestation with the fish tapeworm Diphyllobothrium, whose high requirement for the vitamin results in deprivation for the host; excessive bacterial flora, also with a high vitamin requirement, as may develop in intestinal blind loops), leads to mental illness, often even more pronounced than the physical consequences. The mental illness associated with pernicious anemia [a genetic defect leading to deficiency of the intrinsic factor (a mucoprotein) in the gastric juice and the consequent decreased transport of cyanocobalamin into the blood] often is observed for several years in patients with this disease before any of the physical manifestations of the disease appear (13). A pathologically low concentration of cyanocobalamin in the serum of the blood has been reported to occur for a much larger fraction of patients with mental illness than for the general population. Edwin, Holten, Norum, Schrumpf, and Skaug (14) determined the amount of B12 in the serum of every patient over 30 years old admitted to a mental hospital in Norway during a period of I year. Of the 396 patients, 5.8 percent (23) had a pathologically low concentration, less than 101 picograms per millilitre, and the concentration in 9.6 percent (38) was subnormal (101 to 150 picograms per millilitre). The normal concentration is 150 to 1300 picograms per millilitre. The incidence of pathologically low and subnormal levels of B1, in the serums of these patients, 15.4 percent, is far greater than that in the general population, about 0.5 percent (estimated from the reported frequency of pernicious anemia in the area, 9.3 per 100,000 persons per year). Other investigators (15) have also reported a higher incidence Of low B12 concentrations in the serums of mental patients than in the population as a whole, and have suggested that B12 deficiency, whatever its origin, may lead to mental illness.

Nicotinic acid (niacin), when its use was introduced, cured hundreds of thousands of pellagra patients of their psychoses, as well as of the physical manifestations of their disease. For this purpose only small doses are required; the recommended daily allowance (National Research Council) is 12 milligrams per day (for a 70-kilogram male). In 1939 Cleckley, Sydenstricker, and Geeslin (16) reported the Successful treatment of 19 patients and in 1941 Sydenstricker and Cleckley (17) reported similarly successful treatment of 29 patients with severe psychiatric symptoms by use of moderately large doses of nicotinic acid (0.3 to 1.5 grams per day). None of these patients had physical symptoms of pellagra or any other avitaminosis. More recently many other investigators have reported on the use of nicotinic acid and nicotinamide for the treatment of mental disease. Outstanding among them are Hoffer and Osmond, who since 1952 have advocated and used nicotinic acid in large doses. in addition to the conventional therapy, for the treatment of schizophrenia (18-20). The dosage recommended by Hoffer is 3 to 18 grams per day, as determined by the response of the patient, of either nicotinic acid or nicotinamide, together with 3 grams per day of ascorbic acid. Nicotinic acid and nicotinamide are nontoxic [the lethal dose, 50 percent effective (LD50), is not known for humans, but probably it is over 200 grams; the LD,50 for rats is 7.0 grams per kilogram for nicotinic acid, and 1.7 grams per kilogram for nicotinamide], and their side effects, even in continued massive doses, seem not to be commonly serious. Among the advantages of nicotinic acid, summarized by Osmond and Hoffer (19), are the following: it is safe, cheap, and easy to administer, and it is a well-known substance that can be taken for years on end, if necessary, with only small probability of incidence of unfavourable side effects.

Another vitamin that has been used to some extent in the treatment of mental disease is ascorbic acid, vitamin C. A sometimes-recommended daily intake of ascorbic acid is 75 milligrams for healthy adults. Some investigators have estimated that the optimum intake is much larger (21): perhaps 3 to 15 grams per day, according to Stone (22). Williams and Deason (23) have emphasized the variability of individual members of a species of animals; they have reported their observation of a 20-fold range of required intake of ascorbic acid by guinea pigs, and have suggested that human beings, who are less homogeneous, have a larger range.

Mental symptoms (depression) accompany the physical symptoms of vitamin-C deficiency disease (scurvy). In 1957 Akerfeldt (24) reported that the serum of schizophrenics had been found to have greater power of oxidizing N,N dimethyl-p-phenylenediamine than that of other persons. Several investigators then reported that this difference is due to a smaller concentration of ascorbic acid in the serum of schizophrenics than of other persons. This difference has been attributed to the poor diet and increased tendency to chronic infectious disease of the patients (25), and has also been interpreted as showing an increased rate of metabolism of ascorbic acid by the patients (26). It is my opinion, from the study of the literature, that many schizophrenics have an increased metabolism of ascorbic acid, presumably genetic in origin, and that the ingestion of massive amounts of ascorbic acid has some value in treating mental disease.

Other vitamins (thiamine, pyridoxine, folic acid) and other substances [zinc ion, magnesium ion, uric acid, tryptophan, L(+)-glutamic acid, and others] influence the functioning of the brain. I shall review work on L(+)-glutamic acid as a further example. L(+)-Glutamic acid is an amino acid that is present at rather high concentration in brain and nerve tissue and plays an essential role in the functioning of these tissues (27). It is normally ingested (in protein) in amounts of 5 to 10 grams per day. It is not toxic; large doses may cause increased motor activity and nausea. In 1944 Price, Waelsch, and Putnam (28) reported favourable results for glutamic acid therapy of convulsive disorders [benefit to one Out of three or four patients with petit mal epilepsy (29)]. Zimmerman and Ross then reported an increase in maze-running learning ability of white rats given extra amounts of glutamic acid (30). Zimmerman and many other investigators then studied the effects of glutamic acid on the intelligence and behavior of persons with different degrees and kinds of mental retardation. L(+)-Glutamic is apparently more effective than its sodium or potassium salts. The effective dosage is usually between 10 and 20 grams per day (given in three doses with meals), and is adjusted to the patient as the amount somewhat less than that required to cause hyperactivity; improvement in personality and increase in intelligence (by 5 to 20 I.Q. points) have been reported for many patients with mild or moderate mental deficiency by several investigators (31).

Fig. 5 (left). Curves showing calculated reaction rate RIR. of catalyzed reaction as function of the concentration of the substrate, for different values of the equilibrium constant K for formation of the enzyme-substrate complex. Fig. 6 (right). Values of the concentration of a vital substance in the blood and in the cerebrospinal fluid for three different assumed sets of value of bloodbrain barrier permeability and rate of destruction in the cerebrospinal fluid.

Localized Cerebral Deficiency Diseases
The observation that the psychosis associated with pernicious anemia may manifest itself in a patient for several years before the other manifestations of this disease become noticeable has a reasonable explanation: the functioning of the brain and nervous tissue is probably more sensitively dependent on molecular composition than is that of other organs and tissues. The observed high incidence of cyanocobalamin deficiency in patients admitted to a mental hospital, mentioned above, suggests that mental disease may rather often be the result of this deficiency, and further suggests that other deficiencies in vital substances may be wholly or partly responsible for many cases of mental illness.

The foregoing arguments suggest the possibility that under certain circumstances a deficiency disease may be localized in the human body in such a way that only some of the manifestations usually associated with the disease are present. Let us consider, for example, an enzyme or other vital substance that is normally metabolized by the catalytic action of an enzyme normally present in the tissues and organs of the body. In a person of unusual genotype there might be an especially great concentration of this enzyme in one body organ, with essentially the normal amount in other organs. Through the action of this enzyme in especially great concentration the steady-state concentration of the vital substance in that organ might be decreased to a level much lower than that required for normal function. Under these circumstances there would be present a deficiency disease restricted to that organ.

An especially important case is that of the brain. We may, as a rough model of the human body, consider two reservoirs of fluid, the blood and lymph, with volume VI, and cerebrospinal fluid, the extracellular fluid of the brain and spinal column, with volume V2. We assume that a vital substance is destroyed in each of these reservoirs at a characteristic rate, corresponding to the rate constants k1 and k2, that it diffuses across the blood-brain barrier at a rate determined by the product of the permeability and area of the barrier and the difference c2 - c1 of the concentrations in the two reservoirs, and that it is introduced from the gastrointestinal tract into the first reservoir at a constant rate. The steadystate concentrations are then in the ratio

c1/c2 = 1 + (K2V2/PA)

where PA is the product of permeability and the area of the blood-brain barrier. The steady state corresponds to the following system:

From this equation it is seen, as shown also in Fig. 6, that for small values of k2V2/PA the difference in steady-state concentrations in the cerebrospinal fluid and the blood is small, but that through either decrease in permeability of the barrier or increase in the metabolic rate constant k2 the steady-state concentration in the brain becomes much less than that in the blood.

This simple argument leads us to the possibility of a localized cerebral avitaminosis or other localized cerebral deficiency disease. There is the possibility that some human beings have a sort of cerebral scurvy, without any of the other manifestations, or a sort of cerebral pellagra, or cerebral pernicious anemia. It was pointed out by Zuckerkandl and Pauling (32) that every vitamin, every essential amino acid, every other essential nutrilite represents a molecular disease (33) which our distant ancestors learned to control, when it began to afflict them, by selecting a therapeutic diet, and which has continued to be kept under control in this way. The localized deficiency diseases described above are also molecular diseases, compound molecular diseases, involving not only the original lesion, the loss of the ability to synthesize the vital substance, but also another lesion, one that causes a decreased rate of transfer across a membrane, such as the bloodbrain barrier (34), to the affected organ, or an increased rate of destruction of the vital substance in the organ, or wine other perturbing reaction,
It has been suggested by Huxley, Mayr, Osmond, and Hoffer (35), partially on the basis of the observations of Böök (36) and Slater (37) on the incidence of schizophrenia in relatives of schizophrenics, that schizophrenia is caused by a dominant gene with incomplete penetrance. They suggested that the penetrance, about 25 percent, may in some cases be determined by other genes and in some cases by the environment. I suggest that the other genes may in most cases be those that regulate the metabolism of vital substances, such as ascorbic acid, nicotinic acid or nicotinamide, pyridoxine, cyanocobalamin, and other substances mentioned above, The reported success in treating schizophrenia and other mental illnesses by use of massive doses of wine of these vitamins may be the result of successful treatment of a localized cerebral deficiency disease involving the vital substances, leading to a decreased penetrance of the gene for schizophrenia. There is a possibility that the so-called gene for schizophrenia is itself a gene affecting the metabolism of one or another of these vital substances, or even of several vital substances, causing a multiple cerebral deficiency.
I suggest that the orthomolecular treatment of mental disease, to be successful, should involve the thorough study of and attention to the individual, such as is customary in psychotherapy but less customary in conventional chemotherapy. In the course of time it should be possible to develop a method of diagnosis (measurement of concentrations of vital substances) that could be used as the basis for determining the optimum molecular concentrations of vital substances for the individual patient and for indicating the appropriate therapeutic measures to be taken. My co-workers and I are carrying on some experimental studies suggested by the foregoing considerations, and hope to be able before long to communicate some of our results.

Summary
The functioning of the brain is affected by the molecular concentrations of many substances that are normally present in the brain. The optimum concentrations of these substances for a person may differ greatly from the concentrations provided by his normal diet and genetic machinery. Biochemical and genetic arguments support the idea that orthomolecular therapy, the provision for the individual person of the optimum concentrations of important normal constituents of the brain, may be the preferred treatment for many mentally ill patients. Mental symptoms of avitaminosis sometimes are observed long before any physical symptoms appear. It is likely that the brain is more sensitive to changes in concentration of vital substances than are other organs and tissues. Moreover, there is the possibility that for some persons the cerebrospinal concentration of a vital substance may be grossly low at the same time that the concentration in the blood and lymph is essentially normal. A physiological abnormality such as decreased permeability of the bloodbrain barrier for the vital substance or increased rate of metabolism of the substance in the brain may lead to a cerebral deficiency and to a mental disease. Diseases of this sort may be called localized cerebral deficiency diseases. It is suggested that the genes responsible for abnormalities (deficiencies) in the concentration of vital substances in the brain may be responsible for increased penetrance of the postulated gene for schizophrenia, and that the so-called gene for schizophrenia may itself -be a gene that leads to a localized cerebral deficiency in one or more vital substances.

References and Notes
1.I might have described this therapy as the provision of the optimum molecular composition of the brat.. Th. brain provides the molecular environment of the mind. I use the word mind as a convenient synonym for the functioning of the brain, The word orthomolecular may be criticized as a Greek-Latin hybrid. I have suit, however, found any other word that expresses a well the idea of the right molecules in the right amounts

2.A. Felling, Nord. Med. Tidsk,. 9, 1054 (1934). Z. Physiol. Chem. 277, 169 (1934).

3.See, for example, D. W. Woolley, The Biochemical Bases of Psychoses (Wiley. New York, 1962).

4.A. Cherkin, Science 155, 266 (1967).

5. L. Pauling Ibid. 134, 15 (1961); S. Miller, Proc Not. Acad. Set. U.S. 47, 1515 (1961).

6.The literature Is so extensive that I refrain from giving references, here

7. For references see, 1. Stone, Amer. J. Phys. Anthropol. 23, 93 (1965). The only other vertebrate known to require exogenous ascorbic acid is the red-vented bulbul Pycnonotus rates.

8. G. W. Beadle and E. L. Tatum, Proc. Nat. Acad. Sci. U.S. 27, 499 (1941).

9. The Points in Fig. 2 =present my measurement of the stripes of the growth curves shown in fig. 1 of reference (8)- They agree closely with the points of fig. 2 of reference (8) except for one Point, that for 1.2 µg/liter, which may have been misplotted.

10.The reported growth rate for the normal strain in a medium with 40 as of added pyridoxine, Per liter is 3 percent greater than that for the basic medium, as shown by the slopes of the lines in reference (8), fig. 1.

11. E. L. Tatum ad G. W. Beadle, Proc. Nat Acad. Set. U.S, 28, 234 (1942).

11a. S. Zamenhof and H. H. Eichhorn, Nature 216, 465 (1967).

12.L. Michaelis and M. Menten, Biochem. Z. 49, 333 (1913).

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14. R. Edwin, K. Holten K.R. Norum. A. Schrumf, 0.E. Skaug, Act. Med. Scand. 171: 689 (1965).

15. T. Ran.. 0. J. Rafaelson P. Rødbro, Laurel 1966-II. 965 . (1966). report serum Br concentration below 150 pg/ml in 13 of I" consecutive patients admitted to a Copenhagen psychiatric clinic; J. G. Henderson, R. W. Strachan. J. S. Beck, A. A. Dawson, M. Daniel, ibid., p. 809. report that nine of 1012 unselected Psychiatric patients in a region in Scotland were found to have B12 deficiency, in addition to five pernicious anemia patients in the group.

16. H. M. Cleckley, V. P. Sydenstricker, L. F. Geeslin, J. Amer. Med. Ass. 112, 2107 (1939)

17. V. P. Sydenstricker and 14. M. Cleckley, Amer. J. Psychiat. 99 83 (1941). References am given in this paper to some earlier work on nicotinic acid therapy.

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20. A. Hoffer & H. Osmond, Acid Psychiat. Scand. 40, 171 (1964); A- Hoffer, Int. J. Neuropsychiat 2, 234 (1966).

21.For example, E. D. Kyhos, E. I. Sevringhaus, D. R. Hagendorn, Arch. Int. Med. 75, 407 (1945), found that for wine subjects 1.5 to 2.8 grams. Per day as- needed for saturation.

22. I. Stone, Perspect. Biol. Med. 10, 135 (1967); Act. Genet Med Gemell. 15, 345 (1966).

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26. A. Hoffer and H. Osmond, The chemical Basis of Clinical Psychiatry, (Thomas, Springfield, Ill., 1960), p. 232; M. H. Briggs, New. Zealand Med. J. 61, 229 (1962),

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30.F. T. Zimmermam and S. Ross, Arch. Neurol. Psychiat. 51, 446 (1944).

31. A recent survey of the role of glutamic acid in cognitive behaviors has been published by W. Vogel, D. M. Broverman, J. 0. Draguns, E, L. Klaiber, Psychol. Bull. 65, 367 (1966)- Many references, to earlier work are given in this Paper.

32. E. Zuckerkandl and L. Panting, in Horizon. in Biochemistry, M. Kasha and R. Pullman, Eds. (Academic Press, New York, 1962), P. 189

33. L. Painting, H. A. Itano, S. 1. Singer, I C. Wells, Science 110, 543 (1949).

34. It has been suggested by B. Melander and S. Martens, Dis. Nerv. Syst. 19, 478 (1959); Acta Psychiat. Neurol. Scand. 34, 344 (1959). and by A. Hoffer and H. Osmond, Int. J. Neuropsychiat. 2, 1 (1966), that the effects of taraxein. [R. G. Heath. S. Martens, B. E. Leach, M. Cohen, C. A- Feigley, Amer. J. Psychiat. 114, 917 (1958)] may result from changing the permeability of the blood-brain barrier.

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37.I. E. Slater. Acta Genet. Statist. Mail. 9, 50 (1958).



AHANAOA A. C.
Miguel Leopoldo Alvarado
Fundador y Presidente
http://www.nutriologia-ortomolecular.info

Wednesday, December 7, 2011

Vitamina C en Nutrición Ortomolecular

Vitamina C en Nutrición Ortomolecular

Categoría: Salud |

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Vitamina C

LA REINA DE LAS VITAMINAS

La vitamina C también se llama ácido ascórbico, se trata de un poderoso antioxidante y como tal es capaz de combatir con efectividad los radicales libres del cuerpo, formas alteradas de oxígeno que aceleran el proceso de envejecimiento y degeneración de la membrana celular a través de su acción sobre el ADN.

Su aportación revista gran importancia en el ser humano, ya que no es capaz de sintetizar por sí mismo y por ello, debe ser ingerida diariamente a través de bebidas, alimentos o suplementos.

¿Por qué es tan necesaria?

El Premio Nobel (Linus Pauling), en 1970 propuso la toma de vitamina C en dosis muchos mayores de las que se recomendaban por parte de la OMS para la curación del resfriado común. Esto le valió el desacuerdo de la mayoría de los expertos. Han tenido que transcurrir varios años hasta que las investigaciones han confirmado que el Dr. Pauling tenía razón.

– Diversos estudios demuestran que ayuda a reparar la herida de miocardio y disminuye el colesterol, evitando las placas ateromatosas. Refuerza el endotelio vascular y capilar. Disminuye el riesgo de coagulación y trombosis. Tiene una acción antihemorrágica. Es de ayuda en el tratamiento de las arañas vasculares y capilares rotos.

Gracias a la ayuda que aporta al organismo en la formación de colágeno, es necesaria una cantidad recomendada en todas las patologías relacionadas con los huesos y articulaciones, como prevención o como complemento a los diferentes tratamientos y siempre supervisadas por un profesional, en Osteoporosis, Artrosis y Osteoartritis, Artritis reumatoide, Poli artritis reumatoide, esclerosis múltiple y Fort inmunodeficiencia.

Hay la aportación extra, ya que en la actualidad, debido a las modificaciones genéticas, si las frutas ahora aguantan más, pero su valor nutricional en mermado excesivamente.

"Antienvejecimiento con nutrición ortomolecular" 

Vitamina C












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AHANAOA A. C.
Miguel Leopoldo Alvarado
Fundador y Presidente
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