Tuesday, July 13, 2010

La vida sedentaria no influye en la obesidad infantil, según un estudio británico (20 minutos.es)

La vida sedentaria no influye en la obesidad infantil, según un estudio británico (20 minutos.es)

La vida sedentaria no influye en la obesidad infantil, según un  estudio británico  (Imagen: 20MINUTOS.ES)
  • Los niños que la padecen se mueven menos, y no al revés.
  • La solución del problema radicaría en controlar qué comen.
  • La obesidad es clave en el desarrollo de enfermedades como la diabetes, problemas cardiacos y algunos cánceres, según Tendencias 21.
YAIZA MARTÍNEZ/TENDENCIAS 21. 




Un nuevo informe del EarlyBird Diabetes Study del Reino Unido sugiere que la inactividad física no es responsable de la epidemia de obesidad infantil de las sociedades occidentales, según publica Tendencias 21.

La obesidad suele ser un factor clave en el desarrollo de otras enfermedades, como la diabetes, los problemas cardiacos y algunos cánceres. El EarlyBird Diabetes Study ha realizado un extenso análisis de niños en edad escolar y se ha ido desarrollando en los últimos 11 años.

Los resultados obtenidos sobre la obesidad infantil y su relación con la actividad física desafían algunas de las ideas más extendidas sobre la vida sedentaria de los niños occidentales y su vínculo con la gordura de éstos. En general, hasta ahora se creía que el tipo de vida que los niños llevan es lo que está produciendo que éstos desarrollen la obesidad.

Sin embargo, señalan los expertos, lo que ocurre en realidad es que los niños obesos se mueven menos, y no al revés. Por tanto, la solución del problema radicaría sobre todo en controlar lo que los niños consumen, especialmente en las bebidas azucaradas y en los alimentos de alto contenido calórico.

Más información sobre tendencias científicas en Tendencias 21

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AHANAOA A. C.
Miguel Leopoldo Alvarado
Fundador y Presidente

Se busca para la obesidad desde el bolsillo del consumidor (ABC.ES)

Día 14/07/2010
María Luz Loureiro García, coordinadora del grupo e investigadora principal del proyecto europeo, asegura que aunque «la obesidad no se consideró a lo largo del tiempo como un problema social, sino más bien médico» se hace necesario tener en cuenta las circunstancias socioeconómicas ya que en muchas ocasiones se heredan de padres a hijos y «su impacto económico es muy importante». Con estas premisas como base, este equipo de investigadores intenta contribuir en la búsqueda de instrumentos que permitan regular y controlar lo que ya es un serio problema en los países desarrollados, donde se hace necesario controlar el exceso de ingesta de calorías y fundamental el incremento de la actividad física de los individuos. «No podemos obviar que si en un principio preocupaba el grado de sedentarismo de un amplio sector de la población adulta, en la actualidad los cambios de hábitos de los más jóvenes en lo que a las actividades de ocio y diversión se refieren y la ingesta de comidas rápidas, grasas hidrogenadas y saturadas y excesos de azúcar refinado (calificado en ciertos ámbitos como un veneno tan adictivo como algunas drogas) han dado la vuelta a un problema que precisa de una solución urgente», manifiesta.

El estudio que llevan a cabo parte de revisar las políticas europeas, tanto públicas como privadas, en lo que se refiere a reducir la epidemia de la obesidad y para ello han centrado su vista en España, Portugal, Italia y Países Bajos. Se trata de analizar las niciativas públicas y privadas que se están poniendo en práctica en guarderías, equipos deportivos infantiles que aplican programas de educación física con pautas nutricionales, en comedores infantiles y en centros de atención a mayores. A partir de ahí y una vez evaluadas las medidas que al respecto adopta cada gobierno, se valora la eficacia o ineficacia de las mismas para, posteriormente proponer líneas dirigidas a combatir la enfermedad del siglo XXI. Una de ellas podría ser la ya aplicada en algunos países nórdicos donde se informa sobre los alimentos altos en grasas y azúcares propios de la dieta infantil. En esos países se optó por prohibir su publicidad en franjas horarias con mayor índice de impacto entre los jóvenes. Otro caso es el de Noruega donde, según informa la investigadora, «hay un impuesto elevado para el chocolate y desde hace poco tiempo también para el azúcar» que se aplica a productos como refrescos , sándwiches o salchichas de consumo habitual entre los niños y los jóvenes.

Menos azúcar, pocas grasas Actualmente en muchos comedores escolares se está ofreciendo a los niños una dieta sana y equilibrada controlada por nutricionistas, se les da a los niños leche semidesnatada o desnatada, aceite de oliva en lugar de mantequillas (grasas saturadas) o margarinas (grasas hidrogenadas), se reducen los fritos y el aporte de azúcares y , paralelamente, se incide en el ocio de los pequeños enseñándoles que los juegos que requieren actividad física son mejores para su salud que aquellos que les obligan a permanecer sentados o inmóviles frente a la pantalla.

Más difícil será controlar la repercusión del precio en la dieta ya que es evidente que resulta mucho más económica una comida precocinada que una elaborada con productos frescos y de primera calidad. A ello se une el ritmo de vida de la sociedad actual donde se recurre con mayor frecuencia a los platos ya elaborados que precisan solamente de un paso por el microondas o una vuelta en la sartén y listo. Los investigadores de la Universidad de Santiago observan todas estas variables. Saben que la renta familiar influye en el tipo de producto que se va comprar optándose por productos congelados o procesados, tienen en cuenta los hábitos y conductas alimentarias de la sociedad actual y observan el etiquetado nutricional de los productos o platos que nos llevamos a casa para alimentarnos y alimentar a nuestra familia. Todos esos factores serán valorados para buscar soluciones que lleven finalmente a controlar el problema.

Se trata, dice la investigadora, de «hacer una propuesta conjunta de la Unión Europea para luchar contra la obesidad». Es preciso, indica, «tener una visión global de un problema que nos afecta a todos», ya que la obesidad afecta ya a Europa de Norte a Sur, desde los países nórdicos a España, Portugal o Italia donde tanto se habla de la dieta mediterránea pero que tiene en su «contra» la necesidad de tiempo para preparar los platos, suculentos y sanos, pero menos rápidos. Desafortunadamente estamos, admite, ante una sociedad que lo vive todo con demasiada prisa, y la obesidad es la mejor amiga de los apurados que prefieren recurrir a una comida rápida hipercalórica o la bollería, un dulce que sacie el apetito durante un par de horas. Ni siquiera muchos productos alternativos de los que se anuncian como saludables son tal por su alto contenido en azúcares.

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AHANAOA A. C.
Miguel Leopoldo Alvarado
Fundador y Presidente

Monday, July 12, 2010

Alimentación y actividad física (ficargentina.org)

Alimentación y actividad física (ficargentina.org)

La alimentación adecuada y la actividad física regular son los hábitos saludables que permiten prevenir una gran cantidad de enfermedades y gozar de una buena salud durante toda la vida.

En nuestro país el 35% de las personas adultas tiene un escaso consumo de frutas y verduras, la baja actividad física ronda el 46% y el exceso de peso afecta al 49% de la población mayor de 18 años. Según la Organización Mundial de la Salud, 2,7 millones de muertes anuales son atribuibles a una ingesta insuficiente de frutas y verduras y 1,9 millones de muertes anuales se atribuyen al sedentarismo. En la mayoría de los países, incluida la Argentina, la mortalidad y morbilidad son producto de un pequeño número de factores de riesgo. En lo que se refiere a las enfermedades no transmisibles, estos factores son: la hipertensión arterial, el colesterol elevado, la escasa ingesta de frutas y hortalizas, el exceso de peso u obesidad, el sedentarismo y el consumo de tabaco. Cinco de estos factores están estrechamente asociados a los hábitos alimentarios y de actividad física. Por este motivo, además de la puesta en marcha de una estrategia internacional para reducir el consumo de tabaco (el Convenio Marco para el Control del Tabaco de la OMS), la comunidad internacional ha reconocido la necesidad de desarrollar políticas en esta materia.

Estrategia mundial sobre régimen alimentario, actividad física y salud

En mayo del 2004 la OMS adoptó la "Estrategia mundial sobre régimen alimentario, actividad física y salud" cuya meta es promover una alimentación saludable y la práctica regular de actividad física para mejorar la salud de la población y reducir la mortalidad.
Los objetivos principales enunciados en esta estrategia de la OMS son:

  • Reducir los factores de riesgo de enfermedades crónicas asociados a las dietas malsanas y al sedentarismo a través de medidas de salud pública.
  • Concientizar y educar acerca de la influencia de la dieta y de la actividad física en la salud, así como de los efectos positivos de la prevención.
  • Establecer, fortalecer y aplicar políticas y planes de acción mundiales, regionales y nacionales para mejorar las dietas y aumentar la actividad física que sean sostenibles e integrales, y cuenten con la participación activa de todos los sectores.
  • Promover la investigación sobre alimentación y actividad física.

El enfoque de la OMS da cuenta de la dimensión social del problema y de la necesidad de desarrollo e implementación de políticas públicas para revertirlo. Para lograr a un cambio tanto en los hábitos alimentarios como en la actividad física será necesaria la participación e involucramiento de diversos actores, como los gobiernos, los organismos internacionales y organizaciones de la sociedad civil, y la cooperación entre los distintos niveles para poder llevar adelante iniciativas de carácter regional, nacional y local. 

- Ver documento: Estrategia mundial sobre régimen alimentario, actividad física y salud, OMS


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AHANAOA A. C.
Miguel Leopoldo Alvarado
Fundador y Presidente

Regulación de alimentos en las escuelas, sí o no? (Hygia.com)

Definitivamente, sí. Son varias las razones para apoyar esta medida, en primer lugar la creciente magnitud de la obesidad especialmente en los niños, también todas las evidencias sobre nutrición y sus efectos en salud, el papel de la industria alimentaria y finalmente la responsabilidad de los gobiernos en la salud de los niños.

El tamaño del problema de la obesidad en el mundo, cobra cada vez más espacios en la agenda de salud tanto de países desarrollados como en desarrollo. La misma Organización Mundial de la Salud (OMS) ha dicho que es uno de los mayores retos de la salud pública del Siglo XXI y en mayo de 2004 adoptó la Estrategia mundial sobre régimen alimentario, actividad física y salud.

Desafortunadamente, México no es la excepción y además se coloca como el 2do país de la OCDE con mayor prevalencia de obesidad en la población general y el primer lugar entre los niños, algunos datos relevantes son:

  • De 1980 a la fecha, la prevalencia de sobrepeso y obesidad se ha triplicado, en la población adulta 39.5% de los hombres y mujeres tienen sobrepeso y 31.7% obesidad. Es decir, aproximadamente 70% de la población adulta tiene riesgo de desarrollar otras enfermedades o complicaciones debido a su peso
  • La obesidad es responsable del 8% al 10% de las muertes prematuras en México
  • El 12% de la población tiene diabetes y 90% de los casos se pueden atribuir al sobrepeso y la obesidad
  • Las personas que desarrollan enfermedades relacionadas con el sobrepeso y la obesidad vivirán enfermas en promedio 18.5 años
  • De continuar con la misma tendencia en 10 años, hasta 90% de la población sufrirá obesidad y sobrepeso
  • De acuerdo a la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2006 (ENSANUT) más de 4 millones de niños de entre los 5 y los 11 años de edad se encuentran en riesgo, pues la prevalencia combinada de sobrepeso y obesidad se presenta en uno de cada cuatro niños (26%), mientras que uno de cada tres adolescentes la padecen (31%)
  • Los niños, niñas y adolescentes durante su jornada escolar (4.5 horas) consumen en promedio 560 Kcals, lo que  representa el 31% del requerimiento energético (sin contar el desayuno en casa)

La mayoría de las enfermedades crónicas toman décadas para desarrollarse y también la mayoría tienen sus raíces en los hábitos alimenticios y de actividad física adquiridos desde la infancia. Tener sobrepeso y obesidad en la niñez, dobla el riesgo de padecer obesidad en la vida adulta y sus complicaciones (diabetes, enfermedades cardiovasculares, cáncer, hipertensión, infartos y problemas psicológicos como depresión), pero también causa problemas inmediatos:

  • Mayor frecuencia de problemas respiratorios
  • Problemas ortopédicos y de articulaciones
  • Elevación de los niveles de colesterol
  • Mayor riesgo de diabetes tipo 2 en la infancia o adolescencia
  • Estigmatización de compañeros y adultos,
  • Baja autoestima, imagen corporal pobre y depresión

Es del conocimiento general, que el consumo de comida rápida o de contenido nutricional pobre (alta en grasas, carbohidratos o sodio) se correlaciona con el aumento en los niveles sobrepeso y obesidad, por lo tanto, lo primero es tener una alimentación correcta tanto en cantidad como en calidad.

En los niños, otra razón para promover una alimentación correcta es que con una nutrición adecuada los escolares aprenden mejor y son más activos:

  • La obesidad y el contenido nutricional pobre se correlacionan con un menor desempeño en el aprendizaje, mayores problemas de conducta, menores calificaciones en matemáticas y lectura en el primer grado, y más necesidad de apoyo educativo especial
  • Los niños que consumen alimentos ricos en azúcares simples tienen un aprendizaje de memoria corta y los que tienen dietas más balanceadas tienen un mayor aprendizaje de memoria larga
  • La compra de alimentos pobres nutricionalmente, disminuye el consumo de frutas, de verduras y de otros alimentos saludables

Una ventaja para la industria de las botanas, fritos, pastelillos y similares, es que el consumo de alimentos de bajo valor nutrimental en las escuelas establece patrones de consumo en la vida adulta.  Por el contrario y suponemos es una de las mayores amenazas para la industria, si los niños aprenden a alimentarse de manera correcta, podrán evitar o moderar el consumo en la adolescencia y cuando sean adultos.

Hoy día, desde muy pequeños los niños son expuestos a publicidad y a estrategias de comercialización extremadamente agresivas que incluyen el uso de personajes infantiles queridos y que son un patrón de referencia para el comportamiento como Bob Esponja, Shrek o Harry Potter. También se utilizan estrellas del deporte y del espectáculo, o la organización de concursos y festivales con premios, todos enfocados a la promoción de alimentos o bebidas con bajo nivel nutritivo.

Se sabe que antes de los 12 años, las niñas y los niños no perciben que el fondo de la publicidad es vender, confían en el mensaje, lo recuerdan mejor y responden ante una menor exposición en comparación con los adultos, por lo que son más vulnerables.

Por otro lado, no comprenden las complejidades de una nutrición adecuada lo que aumenta su fragilidad a la publicidad de bebidas, golosinas y botanas, al grado de que muchos padres tienen conflictos de autoridad con sus hijos por la insistencia para que les compren alimentos promocionados agresivamente.

En conclusión, los niños y las niñas carecen de la capacidad para tomar decisiones correctas que tomen en cuenta los efectos a largo plazo de sus acciones.

Responsabilidad de la familia, de los gobiernos y de la sociedad

  • Los padres tienen la mayor parte de la responsabilidad de alimentar bien a sus hijos, pero los gobiernos y la sociedad deben apoyar los esfuerzos de los padres, para proteger a los niños de las prácticas que pueden dañar su salud
  • La incorporación de padres y madres al ámbito laboral hace más difícil la tarea de la educación y el acceso a alimentos nutricionalmente más sanos, para estas familias el apoyo a través de la regulación es más importante
  • En las escuelas, los padres no pueden controlar lo que sus hijos compran y consumen
  • Actualmente la alimentación de los niños es en la mayoría de los casos contraria a las recomendaciones nutricionales adecuadas para la edad
  • Se debe proteger a la infancia de la influencia de  aquellos cuyas ganancias dependen de  incrementar el consumo de grasas, azúcar y sal
  • Debe haber congruencia entre la educación sobre alimentación que reciben en las escuelas y los alimentos disponibles
  • Los gobiernos tienen la responsabilidad de favorecer los ambientes saludables

Además de la legislación Mexicana, el Plan Nacional de Desarrollo y el Acuerdo Nacional para la Salud Alimentaria, la Declaración de los Derechos del Niño (ONU 20 de noviembre de 1959) establece:

PRINCIPIO 2. El niño gozará de una protección especial y dispondrá de oportunidades y servicios, dispensado todo ello por la ley y por otros medios, para que pueda desarrollarse física, mental, moral, espiritual y socialmente en forma saludable y normal, así como en condiciones de libertad y dignidad. Al promulgar leyes con este fin, la consideración fundamental a que se atenderá será el interés superior del niño.

Y la Convención sobre los Derechos del Niño (ONU 2 de septiembre de 1990)

Artículo 3. 1. En todas las medidas concernientes a los niños que tomen las instituciones públicas o privadas de bienestar social, los tribunales, las autoridades administrativas o los órganos legislativos, una consideración primordial a que se atenderá será el interés superior del niño.

No se trata pues de un acto "autoritario" como lo ha argumentado la industria alimentaria en México, sino de una obligación de las autoridades.

Los Lineamientos generales para el expendio o distribución de alimentos y bebidas en los establecimientos de consumo escolar en los planteles de educación básica tienen las siguientes recomendaciones:

  • Promover  el consumo de agua natural
  • Evitar el consumo de alimentos con exceso de grasas, azúcar y sal (botanas, frituras y bebidas adicionadas con azúcares)
  • No se recomiendan edulcorantes no calóricos
  • Se recomiendan lácteos descremados o semidescremados
  • Control de porciones
  • Aumentar la disponibilidad de frutas y verduras en las escuelas
  • Promover el consumo de cereales integrales
  • Proporcionar información y educación a los escolares, docentes, padres y madres

Además de los principios y promoción de una alimentación correcta, los lineamientos abordan la conformación del comité de consumo escolar, las condiciones higiénicas de los lugares de preparación, la limpieza en la preparación de alimentos y bebidas, el papel que deben tener los proveedores o prestadores de servicios de alimentos, las autoridades educativas y el personal docente, así como los derechos y obligaciones de los padres y madres de familia y de las autoridades sanitarias.

Si quieres conocer en mayor detalle los lineamientos y los comentarios de la industria, instituciones gubernamentales y descentralizadas, la academia, las organizaciones de la sociedad civil y los particulares, o si quieres enviar tu comentario, visita la pagina de COFEMER <- clik aquí

Bibliografía

Kundel D et al. The Impact of Industry Self-Regulation on the Nutritional Quality of Foods Advertised on Television to Children. Universidad de Arizona. December 2009

Volkert Beekman. Consumer Rights to Informed Choice. Ethic Theory Moral Prac (2008) 11:61–72

Fried E, Simon M. The competitive food conundrum: can government regulations improve school food? Essay, Duke University 2007

Food and Beverage Marketing to Children and Adolescents: What Changes are Needed to Promote Healthy Eating Habits? A Research Brief, Robert Wood Johnson Foundation. October 2008

Food Policy in Schools A Strategic Policy Framework for Governing Bodies. Food Standards Agency. UK. Revised September 2007

Promoting Fruits and Vegetables in School. Policy Challenges and Opportunities in a Complex Food Environment. A Policy Options Brief by the Public Health Law Center. William Mitchell College of Law.  January 2009

Better-For-Who? Revisiting company promises on food marketing to children. The Center for Science in the Public Interest. Washington, D.C. November 2009

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AHANAOA A. C.
Miguel Leopoldo Alvarado
Fundador y Presidente

Sunday, July 11, 2010

Debate en Mexico sobre comida chatarra y obesidad

Debate en Mexico sobre comida chatarra y obesidad

Santiago de Chile. México, Venezuela y Guatemala son las naciones latinoamericanas con mayores índices de obesidad entre la población superior a los 15 años, según una lista de la consultora Euromonitor, difundida ayer en Santiago, en la que destaca a los 10 países del mundo con más altas tasas de esa enfermedad durante 2009.

La lista, liderada por Kuwait y Estados Unidos, la integran también países de Oriente Medio, Oceanía y América Latina. México se ubica en el quinto lugar mundial, Venezuela en el sexto y Guatemala en el décimo. (EFE) 

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AHANAOA A. C.
Miguel Leopoldo Alvarado
Fundador y Presidente

Radiografía de la obesidad en México (El Universal)

Radiografía de la obesidad en México (El Universal)

Los nutriólogos consideran que el incremento en las tasas de obesidad se debe a que la población en general consume alimentos con alto contenido en grasas y azúcares 
Viernes 19 de marzo de 2010

 En 20 estados de la República -10 de ellos ubicados en la región norte- hay alarma en el sector salud porque la prevalencia de obesidad rebasa la media nacional, que es de 32.4%.

En esas entidades, las mujeres han acumulado más peso que los hombres, niños y adolescentes. Los médicos consideran que ese fenómeno que sucede particularmente en México -porque en otros países como Estados Unidos la mayor prevalencia de obesidad está entre los hombres- obedece a que el estilo de vida de las mujeres es cada vez más sedentario.

Pero los psicólogos tienen otra versión que indica  que las mujeres están cada vez más agobiadas con dobles o triples jornadas de trabajo y comen por ansiedad y depresión.

Con base en los datos obtenidos en la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2006, KIOSKO realizó una radiografía que dibuja el panorama de la obesidad en el país.

Hasta ahora, los análisis oficiales se habían centrado en medir el sobrepeso y la obesidad en conjunto. Sin embargo, la obesidad es la condición que aumenta los riesgos a la salud y los gastos del erario público para  atención hospitalaria.

En  2009, el sector Salud gastó 42 mil millones de pesos para atender los impactos generados por el sobrepeso y la obesidad, como diabetes e hipertensión arterial. Por ello, presentamos un panorama de ese particular problema de salud.

Los expertos atribuyen en general la obesidad a un consumo mayor de grasas y azúcares y a la disminución de la actividad física. Cuando se desmenuza el problema, se puede observar que los hábitos alimenticios y estilos de vida son distintos entre regiones del país.

"Se dice que los mexicanos tenemos susceptibilidad a padecer obesidad por cuestiones genéticas y es cierto, pero los genes no se han modificado en los últimos 20 años y la obesidad se ha disparado, por lo que creemos que se debe principalmente a que ahora quemamos menos calorías de las que consumimos", dice Juan Rivera Dommarco, director del Centro de Investigación en Nutrición y Salud del Instituto Nacional de Salud Pública.

La obesidad se mide a través del Índice de Masa Corporal, el cual resulta de dividir el peso entre la talla al cuadrado. Si el índice es mayor a 30, se tiene obesidad; si es de entre 25 y 29.9, hay sobrepeso; si se ubica entre 18.5 y 25 es peso saludable y por abajo de 18.4 es desnutrición.
Los entidades más afectados son BC, BCS, Campeche, Coahuila, Colima, Chihuahua, DF, Durango, Guanajuato, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Quintana Roo, SLP, Sonora, Tabasco, Tamaulipas, Tlaxcala, Yucatán y Zacatecas.

A nivel regional, en el norte y sureste del país -sobre todo en la Península de Yucatán-, vive el mayor número de obesos: niños de 5 a 9 años de edad, adolescentes y adultos varones y mujeres. Mientras que en el Distrito Federal se localiza el mayor número de niñas obesas de todo el país.

Los datos de la encuesta aún no revelan qué influencia tiene en esas estadísticas el tipo de alimentación que hay en cada región, pero algunos especialistas tienen nuevas hipótesis, como la que apunta a que en el norte la nutrición es similar a la de EU con más consumo de comida rápida.

Males extremos

Especialistas de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM-Iztapalapa), del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) y del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) detectaron que 1999 es crucial para entender por qué el sobrepeso y la obesidad son ahora una epidemia; a partir de esa fecha la balanza se inclinó, la desnutrición dejó de ser un problema en aumento y los kilos de más comenzaron a acumularse en una cuarta parte de los mexicanos. 

En el "Informe de Evaluación Histórica de la Situación Nutricional de la Población y los Programas de Alimentación, Nutrición y Abasto en México", los investigadores indican que en 1943 era bajo el consumo de calorías y prevalecía la desnutrición. Ese año se hizo un estudio de caso en el Valle de Mezquital, en Hidalgo. Ahí quedó en evidencia que "la dieta, en general, era pobre y poco variada, alta en carbohidratos y baja en grasas, con un consumo bajo en frutas y verduras". La mayor parte de la población consumía frijoles y tortillas. Aunque en niños había un consumo deficiente de hierro, calcio y fósforo, lo que se reflejaba en su bajo peso y talla.

Entonces, tenía desnutrición  72% de la población -niños y ancianos en su mayoría- y sólo  10% tenía un peso mayor al adecuado para su edad.

En 1999, aumentó la densidad energética de los alimentos que consumía la población y la actividad física comenzó a disminuir en todos los sectores de la población. La desnutrición, según las mediciones oficiales, bajó y sólo  18% de los niños tenían desnutrición crónica. El sobrepeso y la obesidad afectaba a 25% de los mexicanos.

Para 2006, dice el  informe, la desnutrición bajó a 12.7% y el sobrepeso y la obesidad aumentaron a 71.4% en mujeres y a 66.7% en hombres.

En ese año, "la mayor parte de la población dejó de comer en sus casas -donde se acostumbraba tener un horario establecido y dieta variada-  y comenzó a comprar comida procesada en la calle. Además de que la actividad física se redujo drásticamente", indica Rivera Dommarco.

"Las principales causas del sobrepeso y la obesidad en la sociedad mexicana son las dietas de mala calidad y los bajos niveles de actividad física. Por un lado, entre 1999 y 2006 se observó una disminución en el consumo de frutas, verduras, leche y carne y un incremento en el consumo de refrescos y carbohidratos refinados. Los cambios en los patrones de recreación, transporte y trabajo han ido limitando la actividad física, especialmente en los adolescentes", indica el informe del Coneval.

Mujeres, las más afectadas

Con base en las encuestas de nutrición, la Secretaría de Salud documenta que en 11 años, de 1988 a 1999, la obesidad en mujeres de 20 a 40 años  aumentó de 9.5 a 24.9% y el sobrepeso pasó de 25 a 36.1%. En 2006, el sobrepeso registrado en este sector  es de 36.9% y la obesidad, de 32.4%. Esto significa que la obesidad aumentó y la prevalencia del sobrepeso se estabilizó.

Rivera Dommarco considera que el estilo cada vez más sedentario de la mujer está causando estragos en su apariencia física.

"En el hombre la actividad laboral demanda  gasto mayor de energía, sobre todo si hablamos de  obreros o campesinos. En el caso de las mujeres no es así. Si el trabajo es de oficina,  está sentada  la mayor parte de la jornada laboral", dice. 

A ese factor agrega el peso que se gana en la gestación. "Ahora la etapa de lactancia se ha acortado y amamantar al bebé es una actividad muy demandante de energía, por lo que si se reduce esta etapa será más difícil que la madre pueda recuperar el peso que tenía antes del embarazo".

Guadalupe Camacho, psicóloga y especialista del Instituto Nacional de Nutrición, cree que el aumento de peso en las mujeres está relacionado con su actual estado emocional.
"Ahora las mujeres -dice- tienen más presiones en casa y fuera de ella, en sus trabajos, y esto ha generado en ellas mucho estrés, pero también cuadros generalizados de ansiedad y depresión que son saciados a través de la alimentación".

"Es común  que, cuando se está viviendo  un periodo de ansiedad y depresión, haya  mayor demanda por parte del  propio organismo de aquellos alimentos que producen placer, aunque sea  momentáneo, como  grasas y azúcares. Entonces vemos a muchas mujeres que comen todo tipo de chocolates,  pasteles o quesadillas,   sin tener hambre en realidad, pero tratando de llenar un vacío emocional para calmar la ansiedad", comenta la psicóloga y especialista Instituto Nacional de Nutrición.

El padecimiento en los  infantes

Después del sobrepeso y la obesidad femenina, le sigue en proporción el de los niños de entre cinco y nueve años. En 1999, la prevalencia en los escolares era de 18.6% y en  2006 aumentó a 26%.

El mayor número de niños con obesidad está en BC, Yucatán y Tamaulipas. Mientras que las niñas con ese problema están en el DF, BCS y Nayarit.

En los adolescentes, el aumento de sobrepeso y obesidad fue de 28.5% en 1999 a 32.5% en 2006. La mayoría de los adolescentes varones con obesidad vive en Colima, BCS y Yucatán, y las mujeres adolescentes en las mismas circunstancias se localizan en Tamaulipas, Jalisco y BCS.

Los hábitos alimenticios

En el mapa de la obesidad se observa que la epidemia afecta a todos los estados, aunque en menor medida a Chiapas, Oaxaca, Puebla e Hidalgo.

Los datos que arrojó la última Encuesta Nacional de Salud y Nutrición en  2006 sólo permiten conocer las condiciones nutricionales de la población con base en la medición de su peso, talla e Índice de Masa Corporal, pero no permite saber si algún hábito alimenticio provoca la epidemia.

"Los resultados de esa encuesta no nos permiten responder el por qué del fenómeno. Esperamos que después de los análisis que se hagan con los datos de la encuesta sobre los niveles de vida en los hogares mexicanos de 2009 se permita identificar los factores de riesgo asociados al sobrepeso y obesidad", dice el doctor Juan Rivera.

Lo que sí han notado los especialistas con la encuesta de 2006 es que ya no hay casi ninguna diferencia entre la obesidad de  zonas con mayor nivel de vida económico y las rurales o en pobreza.

"La diferencia en la prevalencia de obesidad entre ricos y pobres es de entre 10 y 20 puntos porcentuales, lo que nos permite decir que eso se debe a que los alimentos de mayor contenido calórico se abarataron en todo el país y son de más fácil acceso", dice el director del Centro de Investigación en Nutrición y Salud.

Blanca Betancourt, antropóloga de la UNAM y especialista en nutrición, ha hecho algunas hipótesis al respecto. Al observar los hábitos alimenticios de los últimos 10 años en el país ha detectado que en el norte hay mayor consumo de productos procesados y de comida rápida, lo que se asemeja a la condición alimentaria de EU.

"Si uno viaja a los estados del norte se dará cuenta que hay mayor número de cadenas restauranteras de comida rápida que en el centro o sur de la República y las porciones son mayores y a bajo costo", explica.

Dice que en el centro hay un mayor consumo de refrescos y antojitos como sopes, quesadillas, gorditas, tacos, tortas y tamales. "Es común observar en las calles de los estados del centro la venta de estos antojitos casi en cada esquina. Hay puestos afuera de los centros de trabajo, de escuelas, de hospitales, en todos los lugares. Y si a eso le añadimos la facilidad que hay para adquirir productos chatarra, sabremos que hay una gran influencia de la alimentación con la obesidad".

En el caso del sur del país, principalmente en la Península de Yucatán, la antropóloga observa que la obesidad es producto de la combinación del nuevo hábito por preferir la comida procesada con alimentos que consumía la población de manera tradicional,  pero que tiene gran contenido en grasa.

"Casi todos los platillos están basados en la carne de puerco, la que cocinan además con manteca y si a eso le agregamos el refresco que ahora consumen y las frituras, dulces o postres, tenemos una mezcla de grasas y azúcares peligrosas para la salud", reitera Betancourt.
Considera que detener la epidemia de sobrepeso y obesidad en el país va a llevar varios años "por lo menos, los mismos 10  o 12 años que tardó en crecer el problema". "Lo que se debemos hacer de inmediato los nutriólogos es adaptarnos a los nuevos estilos de vida porque será muy difícil lograr cambios si pretendemos que la gente regrese a comer a sus casas y se alimente a sus horas".

"Si no hay tiempo para comer en casa, pues que al menos las porciones de lo que comen en calle sean menores y para lograr eso se deben ingerir cuatro o cinco porciones de alimentos en el día en el que se incluyan frutas y verduras", explica.

"Si se va a tomar refresco -recomienda- que sea de preferencia light. Que se sustituya la botella de litro o dos litros  por una lata al día. Y si se consume esa cantidad que por lo menos se beba la misma proporción de agua. Pero además, si no tienen tiempo para ejercitarse, por lo menos caminen y suban escaleras todo el tiempo que puedan".

Si logramos que se haga eso en todo el país,  poco a poco podremos ver los resultados independientemente de la mercadotecnia que hay en torno a los productos industrializados y poco nutritivos, asegura la nutrióloga.

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AHANAOA A. C.
Miguel Leopoldo Alvarado
Fundador y Presidente

Friday, July 9, 2010

El segundo lugar en obesidad mórbida a nivel mundial es ocupado por México, como resultado de la mala alimentación, por lo que es necesario promover un cambio de estilo de vida (Es Mas)

El segundo lugar en obesidad mórbida a nivel mundial es ocupado por México, como resultado de la mala alimentación, por lo que es necesario promover un cambio de estilo de vida (Es Mas)

El jefe de la Unidad de Investigación en Epidemiología Clínica del Centro Médico Nacional Siglo XXI, Niels Wacher Rodarte, indicó que el consumo excesivo de productos ricos en grasa, carbohidratos y azúcares refinados se convierten en detonadores de enfermedades cardiovasculares y diabetes.

El especialista explicó que otras complicaciones derivadas de la mala alimentación son el lupus eritematoso, artritis reumatoide y osteoartritis, e indicó que mas de cuatro millones de niños y 25 de cada 100 jóvenes, de entre 16 y 18 años, padecen algún grado de obesidad.

Estos sectores de la población en su etapa adulta, por la obesidad, pueden promover en ellos el desarrollo de enfermedades vesiculares, hepáticas, gota, ovario poliquístico, daño renal, diabetes mellitus y otras más, expuso en un comunicado.

¿Qué hacer contra la obesidad?

Wacher Rodarte explicó que para revertir la obesidad es necesario un cambio de estilo de vida, que incluya una nutrición saludable y actividades físicas, con un tratamiento integral, Pues si no se usan técnicas de mantenimiento del cambio, el paciente tiende a recuperar el peso perdido.

En ese sentido, recomendó desayunar, comer despacio, establecer horarios para la comida, tomar mucho agua y realizar al menos 30 minutos diarios de ejercicios.

Por su parte, el doctor Luis Javier Jara Quezada, jefe de Investigación del Hospital de Especialidades del Centro Médico Nacional (CMN) La Raza, destacó la urgencia de cambiar hábitos de vida, principalmente alimenticios.


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AHANAOA A. C.
Miguel Leopoldo Alvarado
Fundador y Presidente